28 de mayo 2025 - 11:20

El gobierno incluirá cambios en los regímenes de promoción de inversiones dentro de la ley de presupuesto

En línea con el nuevo marco fiscal internacional, el MEF busca que Uruguay recaude la renta mínima que algunas empresas ya tributan por su actividad en el territorio.

El gobierno incluirá cambios en los regímenes de promoción de inversiones dentro de la ley de presupuesto.

El gobierno incluirá cambios en los regímenes de promoción de inversiones dentro de la ley de presupuesto.

La cuestión tributaria viene siendo central en la planificación del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en los primeros meses del gobierno, no solo por el escenario fiscal restrictivo sino también por cómo la implementación del Impuesto Mínimo Global (IMG) afectará los regímenes de incentivos de inversión que ofrece el país, fundamentales en la coyuntura actual que exigen más y mejores inversiones para superar el estancamiento en el crecimiento de Uruguay.

Al respecto se refirió el ministro de Economía, Gabriel Oddone, durante un evento en el Palacio Legislativo organizado por el Laboratorio Fiscal y Tributario del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve); a partir de la premisa de que, si bien el nuevo contexto fiscal es un desafío directo, también puede ser una "oportunidad" para repensar los regímenes de promoción y atracción de inversiones, algo que él mismo ya puso sobre la mesa de discusión recientemente en términos de reorganizar y focalizar los recursos.

“Hay varias compañías internacionales instaladas en Uruguay que pretenden ser contribuyentes del impuesto a la renta mínima global y nosotros no les hemos dado la posibilidad de hacerlo. Ese es uno de los mandatos de este gobierno: que puedan hacerlo en Uruguay", afirmó Oddone, y confirmó que la ley de Presupuesto Quinquenal incluirá cambios en las herramientas de promoción e incentivos tributarios, mas no su eliminación: la clave estará en "redactar nuestra forma de cómo usar esos instrumentos para jugar el partido".

Esto, sobre todo, porque lo tributado en concepto de IMG por esas empresas pertenecientes a grupos multinacionales no es recaudado en Uruguay —una desventaja en términos de la restricción fiscal actual—, sino que se lleva a otros países por la misma normativa del Pilar 2 del Proyecto BEPS (erosión de la base imponible y el traslado de beneficios) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Según el ministro, el país tiene que "tratar de sacar ventajas" del nuevo régimen "para poder atraer inversiones a un país que es pequeño, que por sí mismo, por su escala no las atraería". En ese sentido, dijo que Uruguay debe ser "jugador activo" de ese "partido", ser "cooperantes con el esquema internacional", pero también "tener precaución" con respecto al momento, la velocidad y la intensidad con la que el gobierno tome las decisiones.

Los desafíos, riesgos y oportunidades para Uruguay

Por su parte, el director de la Asesoría Tributaria del MEF, Álvaro Romano, ahondó específicamente en lo que la implementación del Impuesto Mínimo Global implicaría para Uruguay.

En ese sentido, apuntó a la actual situación: “cuando, para promover la inversión, el país decide no gravar rentas que generaron entidades uruguayas, lo que hizo fue resignar recaudación y recursos. Hace un sacrificio el país pero, por este mecanismo bastante complejo (en alusión a dichas reglas), se termina yendo en una transferencia a un país desarrollado, es casi como una transferencia de fisco a fisco, del fisco del país subdesarrollado al desarrollado", sostuvo, dando cuanta también de la visión crítica que tiene sobre la normativa de la OCDE que, para él, se inserta en la histórica competencia por las inversiones.

Para contrarrestar esto, explicó que el primer paso es implementar el Impuesto Mínimo Complementario Nacional Calificado (Qdmtt), la forma que tiene el IMG de que un país recaude la renta mínima por una actividad que se desarrolla en su territorio, introduciendo su propio impuesto mínimo complementario y reforzando el derecho uruguayo de gravar sus propias rentas empresariales.

El MEF entiende que esta alternativa es la más pragmática, y que ya se cuenta con una ventaja institucional y un marco legal sólido que no solo facilite la incorporación de la nueva normativa al sistema fiscal actual, sino que incluso ubique al país en una buena posición a nivel internacional dentro del nuevo orden tributario. Eso sí, el impacto en la atracción de inversiones será clave, y dependerá de la elasticidad de la inversión frente a los cambios: es decir, si una inversión depende de los incentivos fiscales para radicarse en Uruguay (elástica), el Qmdtt puede generar una salida de capitales.

"Si ponemos un impuesto quizás eso introduce una modificación en el comportamiento del inversor. Si el incentivo estaba bien diseñado y afectó la decisión del inversor de colocar la inversión en Uruguay y no en otro lado, es porque no le cobraban impuestos; si ahora le van a cobrar un 15% capaz que se va. De hecho, ya se han ido grupos multinacionales en nuestro país como consecuencia de esto", apuntó Romano.

En cambio, si la empresa hubiese invertido igual sin incentivos (inelástica), entonces el Qdmtt permite a Uruguay capturar la recaudación sin afectar la inversión. "Todos sabemos que hay muchos incentivos que no están bien y que en definitiva, las inversiones igual se hacen. En esos casos sí es efectiva la recaudación del Qdmtt", señaló.

De todos modos, para el jerarca del MEF, los países en desarrollo como Uruguay "no somos ganadores en esta situación, a lo sumo lo que tenemos que elaborar son estrategias para tratar de perder lo menos posible", en tanto habrá una afectación inevitable en los regímenes de incentivos.

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