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9 de abril 2026 - 08:31

El terreno económico da pistas sobre un repunte inflacionario en el corto plazo

Los economistas prevén menos influencia de factores que llevaron el IPC por debajo del rango de tolerancia y el impacto de la guerra en Medio Oriente.

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El terreno económico da pistas sobre un repunte inflacionario en el corto plazo.

Foto: Vecteezy

Por primera vez desde que Uruguay implementa metas de inflación, el Índice de Precios del Consumo (IPC) se ubicó por debajo del rango de tolerancia, con un 2,94% interanual en marzo que rompió con 33 meses consecutivos de permanencia entre el 3% y el 6% establecido por el equipo económico. ¿Qué puede esperarse en el corto plazo?

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La distancia de la variación mensual de la inflación respecto de las expectativas de los analistas no fue significativa —el dato del Instituto Nacional de Estadística (INE) fue del 0,41%, mientras que los agentes esperaban una mediana del 0,5%—; sin embargo, “si bien la diferencia es ínfima, es la diferencia entre estar dentro del rango de tolerancia establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU) o estar fuera de él, como acaba de suceder”, señaló a Ámbito la economista del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Deborah Eilender.

De hecho, el IPC quedó 0,06 puntos por debajo del piso del 3% para la inflación, y se alejó una vez más del objetivo establecido en el 4,5%.

Inflación rubros marzo INE

La caída de la inflación a nivel interanual respondió al comportamiento de frutas y verduras, uno de los componentes más volátiles de la canasta.

Un efecto puntual, a las puertas de corregirse

Pese a las señales de alarma que enciende el actual nivel inflacionario —principalmente en relación con las proyecciones realizadas por el gobierno en función de la meta del 4,5%—, los especialistas insisten en que se trata de una “caída transitoria” que se explica, mayormente, por la fuerte baja en frutas y verduras, uno de los componentes más volátiles dentro de la canasta de consumo.

“Dado que es esto es transitorio, se esperaría que se revierta en abril y de acá en más, porque si vemos el componente subyacente, tanto el que excluye a frutas y verduras, como el que no considera tampoco los combustibles, están medio punto por encima, cercanos al 3,5%. Estos muestran las presiones de precios más genuinas de la economía, y ambos se encuentran dentro del rango de tolerancia”, señaló Eilender.

Claro que, además, del comportamiento puntual de las frutas y verduras, es inevitable el impacto del aumento de los combustibles del 7%, vigente desde el 1° de abril; así como otros efectos que la guerra en Medio Oriente tenga sobre la economía local, sobre todo en términos de costos a nivel internacional que, como apuntó el economista José Licandro, “suelen trasladarse relativamente rápido a una multitud de precios que conforman la canasta de consumo de cualquier país”.

A esto se suma, además, el alza del dólar global, impulsado como refugio de valor ante la incertidumbre generalizada, con su correlato en el mercado cambiario uruguayo. Por lo que no solo la inflación regresaría al rango de tolerancia en el corto plazo, sino que “ya se están viendo en todo el mundo repuntes inflacionarios, y Uruguay no es la excepción”: “La inflación núcleo se está acelerando y acercándose más a 3,5%-4%”, insistió Licandro.

El economista espera que esto se refleje en las expectativas relevadas por el BCU —cuya actualización se publicará la semana próxima—, pero también destacó el hecho de que el repunte ya se observa en el premio por inflación en el mercado de títulos públicos, al comparar los distintos nodos de la curva en pesos nominales y la curva de Unidades Indexadas (UI), los cuales suben “de manera consistente” desde el 26 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán.

Premio por inflación implícito

Los premios por inflación en los títulos tanto en pesos nominales como en UI vienen subiendo desde el comienzo de la guerra en Medio Oriente.

Repunte inflacionario, ¿buenas o malas noticias para el gobierno?

Ahora bien, en la coyuntura actual, una suba de la inflación no parece ser algo tan negativo como sí podría haberlos sido en otro momento. De hecho, “para el gobierno no deja de ser una buena noticia, ya que uno de los problemas que estaba teniendo era una inflación más baja de la que se había proyectado”, consideró Licandro.

Entre esos problemas destacaban “un déficit más alto” y salarios reales más elevados que “los previstos con las pautas salariales promovidas en los Consejos de Salarios, con potencial impacto negativo en el crecimiento y en el empleo”. Por su parte, Eilender también agregó el efecto desfavorable en la recaudación, en tanto su principal componente es el IVA, que depende de los precios al consumo: “Si estos precios evolucionan por debajo de lo esperado, entonces la recaudación, también; y si la recaudación tiene un desempeño peor a lo estimado inicialmente y no hay ajustes en el gasto, el déficit y el nivel de endeudamiento sufren las consecuencias”, sostuvo.

Por lo tanto, el aumento de la inflación genera algo de margen —ya de por sí, acotado— para el equipo económico. Y, además, implica “un cambio de escenario relativamente importante para la política monetaria”: “la suba de combustibles y la del tipo de cambio son sorpresas que ayudan a que la inflación vuelva a la meta de 4,5% más rápido de lo que los canales habituales de la tasa de interés podría hacer por sí sola”, explicó Licandro. Ante esto, la expectativa es que el BCU entre en “compás de espera para ver qué sucede con los precios y cómo impacta el shock externo sobre las expectativas inflacionarias, hasta ahora bien ancladas a la meta”.

“En este terreno, las tasas cortas en pesos de la curva ITLUP que calcula Bevsa, ya han mostrado una suba relevante, situándose igual o por encima de 6% en los plazos más cortos, dando una idea de que los inversores no esperan nuevas bajas —más bien alguna suba eventual— y sí están pidiendo un premio algo mayor a 40 puntos básicos que hace un mes y medio atrás”, agregó el economista.

Lo cierto es que el incumplimiento de la meta de inflación en Uruguay no es una novedad en sí misma, aunque sí lo es el hecho de no haber quedado por encima, sino por debajo del rango de tolerancia. Si bien parece que esta caída no se extenderá por mucho más tiempo, para Eilender —y en línea con otros economistas— “es un momento para plantar y dar la discusión genuina sobre tener una meta más exigente, respecto de cuál es el nivel de precios que estamos dispuestos a tener como país, porque al final del día, implica pérdida de poder adquisitivo para la población”.

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