18 de octubre 2025 - 13:56

La alianza que une hospitalidad, cocina clásica y espíritu porteño

Áncora llegó como una propuesta que celebra la cocina de Buenos Aires y Montevideo, con platos artesanales, vinos curados por Aldo Graziani y el sello de calidad que distingue a la unión entre el Grupo Aldo’s y Almarena Meliá.

Áncora es una propuesta que celebra la cocina de Buenos Aires y Montevideo, con platos artesanales, vinos curados por Aldo Graziani y el sello de calidad que distingue a la unión entre el Grupo Aldo’s y Almarena Meliá.

Áncora es una propuesta que celebra la cocina de Buenos Aires y Montevideo, con platos artesanales, vinos curados por Aldo Graziani y el sello de calidad que distingue a la unión entre el Grupo Aldo’s y Almarena Meliá.

Entre el pulso urbano de Buenos Aires y la calma que insinúa el río, Áncora llega para marcar una nueva pausa en la ciudad. En el corazón de Puerto Retiro, una zona que comienza a reinventarse con oficinas, estudios creativos y nuevos espacios gastronómicos, el Grupo Aldo’s, referente de la escena porteña, y los apartamentos con servicio de Almarena Meliá se unieron para dar vida a un proyecto donde la hospitalidad y la buena mesa se funden en un mismo gesto. El resultado es un restaurante de estilo clásico y alma rioplatense, pensado como un refugio cálido, elegante y cercano.

ANCORA milanesa

El nombre no podría ser más simbólico: ancla en italiano, representa ese gesto de detenerse, de afirmarse en lo esencial. Porque en este rincón de Pasaje Pedro Zanni, a metros del puerto, comer no es un acto apurado: es una pausa, una manera de reconectar con los sabores de siempre, reinterpretados con mirada contemporánea.

ALMARENA PUERTO RETIRO

El ambiente acompaña esa idea de sosiego. Maderas nobles, manteles blancos, grandes ventanales que filtran la luz del día y una estética que remite a los antiguos comedores porteños. Con capacidad para 60 cubiertos, el espacio combina elegancia y calidez sin caer en el exceso. Hay algo de nostalgia en el aire, pero también una modernidad contenida, casi silenciosa, que lo hace actual.

ANCORA ensalada

La cocina lleva la firma conjunta de Ana Ortuño, Leo Azulay y Fabrizio Drommi, tres chefs que entienden la cocina rioplatense como un puente entre Buenos Aires y Montevideo, entre lo criollo y lo urbano, lo español y lo italiano. Cada receta está pensada desde la generosidad y el respeto por el producto: recetas reconocibles, hechas casi íntegramente a mano, que se apoyan en técnicas precisas y sabores honestos.

ANCORA ensalada

Desde la mañana, el restaurante se despierta con desayunos de aire casero: medialunas rellenas, tostadas con mermeladas artesanales, yogur con frutas frescas y granola. Al mediodía, un menú ejecutivo que varía semana a semana propone opciones equilibradas —desde un principal con bebida hasta combinaciones con entrada, postre y copa de vino—, mientras que por la noche la carta se despliega en todo su esplendor.

ANCORA vinos

Hay platos que conquistan desde lo simple: el pan brioche chato con manteca batida y parmesano, el salpicón de gallina con papas crocantes y huevo pickle, o una pascualina artesanal con masa finísima, laminada a mano, que se sirve con una fresca ensalada de hojas verdes. Entre los principales, brillan los pappardelle caseros con estofado al hueso, el ojo de bife con puré duquesa de coliflor y la versión porteña del chivito uruguayo, generoso y bien servido, con ojo de bife, panceta, jamón, queso fundido, huevo y mayonesa casera.

ANCORA pascualina

El final es tan clásico como irresistible: flan de dulce de leche con crema montada, panqueque de manzana con helado, mousse de chocolate granizada y almendrado con praliné. Como en todos los proyectos del Grupo Aldo’s, la carta de vinos tiene la curaduría de Aldo Graziani, quien selecciona etiquetas de bodegas independientes y de autor —Zaha, Matías Riccitelli, Antro—, disponibles por copa o botella. A eso se suma una barra de clásicos bien ejecutados: Negroni, Dry Martini, Old Fashioned, Aperol Spritz.

ANCORA mousse

Todo en Áncora parece responder a una idea: crear un refugio en medio del movimiento. En una ciudad que no se detiene, este restaurante se propone como una pausa amable, un lugar donde el tiempo se mide en charlas, copas y platos compartidos. Un sitio donde la cocina rioplatense encuentra su ancla y, al hacerlo, recuerda por qué vale la pena quedarse un poco más.

Dirección: Comodoro Pedro Zanni 351, Puerto Retiro.

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