El cardenal y arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, planteó en su mensaje de Pascuas una advertencia sobre los cambios sociales, al señalar una creciente "mentalidad de no tener hijos" y un aumento de la soledad en la población.
La Iglesia Católica puso en la agenda del Día de Pascuas el riesgo de la "baja natalidad"
Uruguay enfrenta el desafío de sostener una población cada vez más envejecida con una fuerza laboral joven en retroceso.
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La Iglesia alertó sobre la postergación de la formación de hogares y la dilación de compromisos familiares.
Las declaraciones introdujeron un tema con implicancias que trascienden lo religioso, en momentos en que la demografía y la estructura social comienzan a incidir también en variables económicas de largo plazo.
“Hay mucha gente sola en Uruguay y se va creando esa mentalidad de no tener hijos, de dilatar los compromisos, de tener el perrito", comentó Sturla. Uruguay enfrenta el desafío de sostener una población cada vez más envejecida con una fuerza laboral joven en retroceso, un factor que incide directamente en el sistema previsional y el crecimiento económico.
Un fenómeno con impacto económico y demográfico
El planteo se da en un contexto de envejecimiento poblacional, caída de la natalidad y presión creciente sobre el sistema previsional. En ese marco, la advertencia del cardenal se alineó, desde una mirada social, con diagnósticos que alertan sobre el impacto de la baja fecundidad en el crecimiento potencial y en la sostenibilidad fiscal.
El arzobispo también hizo foco en la soledad como fenómeno creciente, vinculada a cambios en los patrones de convivencia y en la estructura de los hogares. Para Sturla, el desafío pasa por recomponer vínculos en un contexto de transformaciones culturales profundas.
Durante la misa de Pascua y en declaraciones posteriores, Sturla enfatizó el rol de la familia como eje estructural. "No hay nada más lindo que la experiencia de familia, que la experiencia de que la familia se vaya renovando en las generaciones", afirmó.
Además, remarcó: "En el fondo del corazón de toda persona, queremos y necesitamos esa experiencia de familia. La Constitución de la República dice que la familia es la base de la sociedad. Y eso es innegable".
Sin embargo, advirtió sobre una transformación en curso: "Hay un problema mundial, una mentalidad que en lugar de procurar el vínculo, el encuentro, termina aislando a las personas, encerrándolas en sí mismo". Hay mucha gente sola". El planteo se da en un contexto donde estos fenómenos comienzan a cruzarse con problemas estructurales, desde el mercado laboral hasta la presión sobre los sistemas de asistencia.
Un "momento oscuro" a nivel global
Sturla también se refirió al escenario internacional y alertó por un deterioro del clima global. "Estamos en un mundo donde algunos hablan con una prepotencia tremenda y eso está haciendo un gran daño", expresó.
En ese sentido, fue más allá y advirtió que "estamos en un momento oscuro", marcado por tensiones crecientes. Además, señaló que existe "un peligro de crear amenazas, de escalar y crecer", en referencia a los conflictos internacionales en Medio Oriente.
Las declaraciones del cardenal reavivaron un debate que trasciende lo religioso y se conecta con variables económicas y sociales de largo plazo. El cambio en los vínculos, la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional configuran un escenario que indirectamente impacta en la dinámica del consumo, la oferta laboral y la sostenibilidad del sistema de protección social.
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