La alta conflictividad laboral, con varios frentes de desacuerdos y reclamos sindicales en diferentes industrias del país, viene siendo uno de los aspectos característicos del gobierno de Yamandú Orsi y, de hecho, durante el primer semestre del año, que incluye los primeros cuatro meses de su gestión, se ubicó en niveles comparables a los registrados durante el pico de 2025.
Los datos se desprenden del último informe del Índice de Conflictividad Laboral elaborado por el Observatorio de Estudios Laborales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU). Dicho estudio considera la cantidad de conflictos laborales, las horas de paro y la cantidad de trabajadores involucrados, y lleva registrados y comparados los datos desde 1995.
En ese sentido, y teniendo en cuenta esta información para el período enero-junio, el índice fue de 38,61, poco más de 10 puntos por debajo del pico registrado en 2015, durante el segundo gobierno de Tabaré Vázquez. Si bien la diferencia puede parecer todavía significativa, lo es también con otros registros históricos como, por ejemplo, el 22,77 durante el 2010 (José Mujica), el 10,85 durante el 2020 (Luis Lacalle Pou) y el 9,75 de 2005 (Vázquez).
De esta manera, el nivel de conflictividad laboral durante los primeros meses del gobierno de Orsi se ubica como el tercero más alto de los gobiernos anteriores dentro de este siglo, solo por detrás del 2015 y del 2000 (Jorge Batlle), cuando el índice fue de 45,98.
Un aumento esperable y el anuncio de un nuevo paro
Según explicó la responsable del Observatorio de Relaciones Laborales de la UCU, Eloísa González, la conflictividad laboral siempre aumenta durante el primer año de una nueva administración —independientemente si hay cambio en el signo político del gobierno o no— y, en este caso, el incremento se debe a las negociaciones salariales en el sector privado, la discusión por los sueldos públicos, el conflicto en la pesca, la situación compleja del sector lechero, el cierre de una planta de autopartes (Yazaki) y un reciente paro del transporte a partir de las deudas salariales en Copsa incidieron en los niveles registrados.
Respecto de la comparación con la gestión de Lacalle Pou, González apuntó en Telenoche que “el contexto de pandemia global explica que los primeros años del gobierno de Lacalle Pou la conflictividad haya sido bajísima, muy por debajo de lo esperado”.
Para el segundo semestre de 2025, los especialistas prevén que la conflictividad continúe en ascenso, debido al avance de las negociaciones salariales y la discusión presupuestal. “Se empiezan a definir muchas cuestiones vinculadas con los salarios, tanto en el sector público como en el privado, lo cual siempre genera conflictos, porque son temas muy sensibles”, agregó la responsable del Observatorio de Relaciones Laborales.
Si bien el índice global, que incluye los paros generales, se mantiene por debajo de los niveles máximos históricos, desde la UCU advierten que el aumento sostenido en los últimos meses y los anuncios de nuevas medidas sindicales hacen prever un semestre con mayor tensión en el ámbito laboral.
Dejá tu comentario