La cosecha de soja comenzó con un ritmo muy por debajo de lo habitual y con un escenario marcado por la sequía, que impactó de lleno en los rendimientos y en las perspectivas de exportación y, según estimaciones del sector, la producción se ubicará entre 1,8 y 2 millones de toneladas, lo que implicará una caída de unos 600 millones de dólares frente a 2025.
La cosecha de soja avanzó con retraso y dejará u$s 600 millones menos en exportaciones
Con rendimientos muy dispares y un inicio lento, la producción se ubicó en torno a 2 millones de toneladas y se proyecta un fuerte impacto en la economía.
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La cosecha de soja avanzó con fuerte retraso y rindes dispares, en un año marcado por la sequía que redujo la producción y el ingreso de divisas.
"Hoy recién estamos arrancando. Llevamos más o menos un 5% a 7% de avance, cuando a esta altura deberíamos estar por lo menos en el doble", explicó Germán Bremermann, integrante del comité de dirección de Barraca Erro, en una entrevista para Radio Rural 610 AM.
El ejecutivo señaló que el atraso responde tanto a las condiciones climáticas como a la propia heterogeneidad de los cultivos. "La sequía dejó todo muy desparejo, sobre todo en soja de primera. Tenemos partes secas y partes que todavía están verdes, y eso atrasó la cosecha", sostuvo. En ese sentido, remarcó que el ritmo comenzaría a acelerarse en los próximos días: "Con el cambio de clima, menos humedad y varios días buenos por delante, esta semana y la próxima ya deberíamos entrar en plena cosecha".
Rendimientos dispares y fuerte impacto productivo
Los primeros datos muestran un panorama muy desigual según la región. En el norte, noreste y este del país se registraron los mejores resultados, con chacras que alcanzaron entre 2.500 y 3.000 kilos por hectárea.
"Ahí prácticamente la sequía no pegó", afirmó Bremermann. En cambio, hacia el litoral norte los rindes bajaron a unos 2.000 kilos por hectárea, mientras que en el sur, particularmente en Soriano, Colonia y Flores, el impacto fue mucho más severo.
"En el sur estamos viendo rendimientos de entre 1.000 y 1.500 kilos, e incluso casos por debajo de los 1.000. No hay duda de que la sequía pegó muy fuerte en casi todo el país", remarcó. A nivel nacional, las estimaciones se ubican claramente por debajo de los promedios históricos. "Estamos en torno a 1.600 o 1.700 kilos por hectárea. Es muy difícil llegar a los 2.000 este año", indicó. Con estos niveles, la producción total caería a cerca de la mitad respecto a la zafra anterior, cuando se habían alcanzado 3,9 millones de toneladas.
Golpe a las exportaciones y al PBI
El menor volumen tendrá un impacto directo en el ingreso de divisas. En los últimos 12 meses, Uruguay exportó más de 3,6 millones de toneladas de soja por 1.443 millones de dólares.
Para este año, con una producción cercana a los 2 millones de toneladas, la facturación caería a poco más de 800 millones de dólares. La reducción, del orden de los 600 millones de dólares, se hará sentir en el Producto Bruto Interno (PBI) y en toda la cadena asociada a la actividad agroexportadora, incluyendo transporte, servicios logísticos y comercialización.
Calidad y exigencias del mercado
Pese al difícil año productivo, la calidad del grano se mantiene en niveles aceptables. "Había temor por las lluvias, pero por ahora los problemas son puntuales. En general la calidad viene bastante bien", señaló Bremermann.
Sin embargo, advirtió que el contexto exige mayores cuidados, especialmente por las exigencias del mercado chino. "China es muy estricta, sobre todo en malezas. Hay especies con tolerancia cero, y aunque eso en biología es difícil, los controles se van a endurecer", explicó. También alertó sobre el uso de agroquímicos: "El mensaje es claro: el paraquat no se puede usar. Hay alternativas, pero respetando dosis y tiempos de espera".
Semillas y campaña de invierno
El mal desempeño de la soja también complicará la disponibilidad de semilla para la próxima zafra. "Va a ser un año más complejo para guardar semilla propia, por menor volumen y por las condiciones de cosecha", indicó. De todos modos, estimó que los precios no tendrán grandes variaciones. "No debería cambiar mucho, quizás un 5% o 10% más, y Argentina tiene buena disponibilidad de semilla", insistió.
En paralelo, el foco de los productores comienza a trasladarse hacia los cultivos de invierno, con la colza como principal apuesta. "Hay mucho ánimo por la colza. Ya se agotó la semilla y podríamos superar las 300.000 hectáreas, incluso llegar a 350.000 si el clima acompaña", destacó. El trigo, en cambio, genera más dudas. "Está frío. El productor hoy está concentrado en la soja y la colza. La decisión se va a tomar en mayo, pero la sensación es que el área podría bajar", sostuvo.
Incertidumbre por costos y clima
Bremermann también advirtió sobre la incertidumbre en torno a los costos, especialmente por los fertilizantes. "El nitrógeno ha subido mucho y no está asegurada la disponibilidad. Es un factor que hay que seguir semana a semana", señaló.
A esto se suma la incertidumbre climática, con la posible llegada de un año Niño. "No es lo mismo que llegue en setiembre que en noviembre. El productor va a priorizar la fecha óptima de siembra y evitar riesgos innecesarios", explicó. En ese contexto, el escenario para el agro aparece desafiante. "Es un año de números finos. Hay que ir paso a paso y ver cómo evolucionan los precios, el clima y los insumos", concluyó.
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