9 de abril 2026 - 20:10

La deuda pública saltó casi 8 puntos del PBI en 2025 y llegó al 54,6%

La paradoja de la política de desdolarización: tener la deuda en pesos protege ante devaluaciones, pero la encarece cuando el dólar cae.

El stock de deuda bruta superó los 64.000 millones de dólares, impulsado por una combinación de desequilibrio fiscal y apreciación del peso.

El stock de deuda bruta superó los 64.000 millones de dólares, impulsado por una combinación de desequilibrio fiscal y apreciación del peso.

Foto: Pexels/Pixabay

Uruguay cerró 2025 con un aumento de su deuda pública, producto de una combinación de déficit fiscal elevado y un peso que se apreció considerablemente frente al dólar.

Ambos factores empujaron en la misma dirección y su efecto combinado explica por qué la deuda neta del sector público saltó 7,4 puntos porcentuales del PBI en un solo año, pasando del 47,2% al 54,6%, según el Monitor de Coyuntura del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), publicado este martes.

La deuda bruta del sector público total cerró 2025 en 64.129 millones de dólares, equivalente al 74,9% del PIB, con un aumento de 8,6 puntos respecto al cierre de 2024. La deuda neta, que descuenta los activos del sector público con no residentes y con residentes, excluidos los encajes bancarios, terminó el año en 46.700 millones de dólares, el 54,6% del PIB.

La comparación con los dos años anteriores muestra la magnitud del salto. En diciembre de 2023 la deuda neta era del 48,3% del PIB. En 2024 bajó al 47,2%, gracias a que la depreciación del peso ese año compensó parcialmente el efecto del déficit. En 2025 todo se dio al revés.

Por qué subió tanto: dos factores que se sumaron

El informe de la UCU descompone con precisión los factores que explican la variación de la deuda neta en los dos últimos años, y el contraste es llamativo. En 2024, el déficit fiscal sumó 3.434 millones de dólares al stock de deuda, pero fue parcialmente compensado por la depreciación del peso, que redujo el valor en dólares de la deuda denominada en moneda nacional en 2.586 millones de dólares.

En 2025 el escenario fue opuesto. El déficit fiscal aportó 4.232 millones al aumento de la deuda, más que en 2024, pero esta vez el efecto cambiario no compensó sino que amplificó: la apreciación del peso uruguayo sumó otros 4.513 millones de dólares al valor en dólares de la deuda. Ambos factores empujaron en la misma dirección y su suma explica prácticamente todo el aumento.

El 59% de la deuda bruta y el 82% de la deuda neta están denominados en moneda nacional, pesos nominales o indexados a unidades de cuenta como UI, UP y UR. Esa "pesificación" tiene una virtud reconocida: protege al país ante devaluaciones bruscas, como quedó demostrado en las crisis de 1982 y 2002, cuando la deuda en dólares se disparó al deprecarse el peso y generó situaciones de insolvencia.

Pero la otra cara de esa misma moneda es que cuando el peso se aprecia como ocurrió en 2025 el valor en dólares de esa deuda sube automáticamente, aumentando la carga medida en términos del PIB expresado en dólares. Es exactamente lo que sucedió el año pasado: la inflación en dólares que afecta a los instrumentos indexados en pesos fue el principal motor del aumento de la deuda. Vale aclarar que la incidencia de las deudas en otras monedas yen, euro, DEG es casi insignificante, dado que Uruguay emite muy poco en esas divisas.

El contexto que complica el panorama de 2026

El informe llega en un momento en que el escenario cambiario se revirtió. El dólar, que cayó en 2025 y presionó la deuda al alza, recuperó terreno en 2026: en marzo acumuló casi 6% de suba y al cierre del mes se ubicaba en torno a los 40,60 pesos. Si esa tendencia se sostiene, el efecto cambiario operaría en sentido contrario al de 2025, reduciendo el valor en dólares de la deuda denominada en pesos.

Sin embargo, el déficit fiscal, el otro componente del problema, no muestra señales de corrección rápida. El gobierno enfrenta presiones de gasto y un contexto internacional más complejo, con el aumento de combustibles del 7% que entró en vigor el 1° de abril presionando sobre la inflación y los costos de producción.

El salto de la deuda neta al 54,6% del PIB no implica en sí mismo una situación de crisis, Uruguay tiene acceso fluido a los mercados internacionales y mantiene grado inversor, pero es una señal de alerta que el equipo económico deberá contemplar en la discusión presupuestal que se avecina.

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