La Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Fomento, Industria, Comercio y Servicios de Brasil abrió de oficio una evaluación de interés público sobre las medidas antidumping que pesan sobre las importaciones de leche en polvo entera y descremada procedentes de Uruguay y Argentina.
El anuncio se conoció la semana pasada a través del Boletín Oficial brasileño y fue reportado primero por el portal especializado Milk Point. El trasfondo tiene fecha desde el 3 de junio, mediante la Resolución N° 907, cuando el Comité Ejecutivo de la Cámara de Comercio Exterior había aplicado derechos antidumping definitivos con una vigencia posible de hasta cinco años sobre el polvo lácteo de ambos orígenes. Pero en el mismo movimiento, Brasil decidió congelar la entrada en vigencia de esos aranceles por razones de interés público, a la espera de este proceso que recién ahora se pone en marcha.
Los números, de aplicarse, no son menores, ya que para la Argentina las tasas van de 167,31 dólares a 4.183,17 dólares por tonelada, mientras que para Uruguay el rango se ubica entre 378,27 de dólares y 4.196,72 de dólares con variaciones según cada exportador puntual.
El argumento que salvó, por ahora, a los exportadores rioplatenses
La Nota Técnica que fundamentó en su momento la suspensión de los aranceles pone el dedo en un punto sensible para cualquier gobierno: Argentina y Uruguay concentran prácticamente la totalidad de la leche en polvo que Brasil importa. Aplicar el antidumping de manera inmediata, advertía el documento, podía traducirse en un shock de precios y en problemas de abastecimiento.
No es un dato menor si se tiene en cuenta el rol que ese producto cumple puertas adentro de Brasil, por ejemplo, la nota remarca su peso en la seguridad alimentaria y en el consumo de los hogares de menores ingresos, además de su función como insumo clave para buena parte de la industria alimentaria brasileña, que lo usa como materia prima en múltiples procesos.
Ese cruce de intereses, el reclamo de la industria láctea local por competencia desleal versus el impacto que un encarecimiento del insumo tendría en la cadena alimentaria, es, en definitiva, lo que esta evaluación de interés público busca dirimir.
Los próximos 20 días, bajo la lupa
La fase probatoria del proceso durará veinte días corridos desde la publicación de la circular, plazo en el que las partes interesadas, exportadores, importadores, cámaras del sector, podrán presentar la evidencia que respalde sus posiciones. Cerrada esa etapa, habrá diez días adicionales para las alegaciones finales.
Todo el trámite se canaliza de forma electrónica, a través del Sistema Electrónico de Información (SEI) del gobierno brasileño, lo que en la práctica agiliza los tiempos, pero también exige a las partes uruguayas y argentinas una respuesta rápida si quieren incidir en el resultado.
Para el sector lácteo uruguayo, que tiene en Brasil a uno de sus mercados de destino relevantes para la leche en polvo, el desenlace de este proceso, que podría implicar tanto la confirmación definitiva de la suspensión como la eventual entrada en vigor de los aranceles, es una definición que va a marcar la agenda comercial bilateral en las próximas semanas.