Al no acceder a préstamos formales, las familias acumulan deudas en servicios esenciales, lo que les cierra definitivamente las puertas del historial crediticio.
En 2024 el 21% de las familias salteñas no llegó a fin de mes con todas sus cuentas pagas, frente al 14,3% a nivel nacional, una brecha que no es nueva, pero que su evolución durante el año enciende una señal de alerta: en el primer semestre la morosidad de los hogares salteños rondaba el 14%, similar al promedio del país.
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De acuerdo al informe del Observatorio Económico de la UCU Campus Salto, en la segunda mitad se disparó hasta superar el 26%, mientras el indicador nacional prácticamente no se movió. Para el cuarto trimestre, más de uno de cada cuatro hogares salteños había dejado cuentas sin pagar en el mes previo.
El dato más relevante del estudio no es el nivel de morosidad en sí, sino lo que lo explica, porque los hogares de Salto tomaron deuda formal en proporciones similares al promedio nacional. Por ejemplo, el 5,4% recurrió a un banco o financiera, apenas por encima del 4,5% nacional. Sin embargo, acumularon muchas más cuentas impagas. Esa combinación define lo que los investigadores llaman "ratio de exclusión financiera" que en Salto fue de 3,9, contra 3,2 a nivel nacional. Entonces, por cada familia salteña que pudo resolver su déficit mensual con crédito formal, casi cuatro terminaron sin pagar y si se habla a nivel nacional esa proporción fue de tres a uno.
La interpretación que propone el informe es precisa y políticamente incómoda: el problema en Salto no son hogares sobreendeudados que pidieron más de lo que podían devolver, sino hogares que enfrentaron el mismo tipo de déficit que el resto del país, pero no tuvieron las herramientas financieras formales para gestionarlo. Cuando una familia accede a crédito, aunque sea caro, puede mantener los servicios conectados, evitar cortes y preservar su historial de pagos, pero cuando no puede, la única salida es no pagar y acumular mora, lo que a su vez dificulta el acceso futuro al sistema.
Alquiler, luz y agua, los mayores motivos de deuda
Las cuentas impagas son el alquiler, la luz, el agua y otras facturas de consumo básico, no se trata de gastos discrecionales, son los servicios que sostienen el funcionamiento cotidiano de un hogar. La distribución de respuestas frente al déficit mensual muestra que en Salto solo el 12,2% de los hogares cubrió sus gastos y además ahorró, contra el 14,3% a nivel nacional. El porcentaje que cubrió sus gastos sin ahorrar fue de 55,5%, también por debajo del 60,2% nacional, es decir, en todos los tramos, Salto aparece en posición más precaria.
El estudio no responde directamente esa pregunta, pero la plantea con claridad, si el déficit financiero mensual se distribuye de forma similar en todo el país, la diferencia en cómo se gestiona ese déficit apunta a factores estructurales locales: menor densidad de oferta de servicios financieros formales, mayor informalidad laboral, ingresos más bajos o más volátiles, o una combinación de todos estos elementos. Salto es el departamento más poblado del interior del país y su economía tiene una fuerte dependencia del agro y del comercio fronterizo con la Argentina, dos sectores con alta variabilidad estacional e informalidad relevante.
El Observatorio anticipa que las próximas fichas temáticas profundizarán en los datos de 2025 y sumarán indicadores complementarios sobre stock de deuda. Si el patrón de la segunda mitad de 2024 se consolidó en el año siguiente, los números podrían ser aún más duros.