La pobreza multidimensional alcanzó al 18,7% de la población del país durante 2025 y, aunque registró una leve disminución respecto al año anterior, los datos oficiales advierten que las carencias en educación, vivienda y servicios básicos se concentran sobre todo en niños, niñas y adolescentes.
La pobreza multidimensional bajó, pero golpea más fuerte a las infancias
El 18,7% de la población enfrenta carencias en educación, vivienda y servicios básicos; pero niños, niñas y adolescentes concentran la mayor vulnerabilidad.
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La pobreza bajó al 16,6% en 2025, pero se concentró con más fuerza en niños y hogares encabezados por mujeres
Bajó la pobreza, pero afecta más a los niños, niñas y adolescentes.
El informe 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE) introduce una mirada más amplia que la tradicional medición por ingresos, al aplicar la metodología Alkire-Foster, que evalúa múltiples dimensiones del bienestar. A diferencia del cálculo basado únicamente en ingresos, que ubicó la pobreza en 16,6%, este enfoque capta privaciones que afectan de forma simultánea a los hogares, incluso cuando superan el umbral monetario mínimo.
La medición contempla 15 indicadores agrupados en áreas como educación, vivienda, servicios básicos, empleo y protección social, lo que permite identificar con mayor precisión los factores que limitan el desarrollo de la población. Entre los principales problemas detectados se destacan la baja escolaridad de los adultos y la persistencia de la informalidad laboral, dos elementos que condicionan tanto el acceso a oportunidades como la estabilidad económica de los hogares.
La "infantilización" de la pobreza
El análisis también da cuenta de otros problemas como el hacinamiento, entendido como una vivienda con tres o más personas por dormitorio. El habitacional sigue siendo una de las grandes carencias ya que a la falta de espacio se suma la precariedad de los materiales de las viviendas y la falta de un acceso a saneamiento adecuado, especialmente en zonas del interior del país y áreas periféricas urbanas.
En el plano educativo, las dificultades también son significativas. El rezago escolar, la inasistencia y el abandono en niños y adolescentes aparecen como factores determinantes en la reproducción intergeneracional de la pobreza. Estos indicadores no solo reflejan una situación presente, sino que anticipan limitaciones futuras en términos de inserción laboral y movilidad social.
Uno de los rasgos más marcados del informe es la “infantilización” de la pobreza. Los datos muestran que los niños, niñas y adolescentes no solo están sobrerrepresentados entre la población pobre, sino que además padecen una mayor intensidad de privaciones. En estos hogares, el hacinamiento crítico, la falta de acceso a servicios básicos como agua potable y saneamiento, y las trayectorias educativas interrumpidas impactan directamente en su desarrollo físico y cognitivo.
A pesar de este panorama, el informe también registra avances. La pobreza multidimensional se redujo de 19,9% en 2024 a 18,7% en 2025, impulsada principalmente por mejoras en condiciones habitacionales y acceso a servicios básicos. Disminuyó, por ejemplo, la proporción de personas en viviendas con problemas materiales, en situación de hacinamiento y sin acceso a internet o calefacción.
Sin embargo, estos progresos conviven con retrocesos en el mercado laboral. Aumentó levemente la proporción de hogares con trabajadores informales y también el subempleo, lo que evidencia una fragilidad persistente en la calidad del empleo.
Montevideo a la cabeza del índice
A nivel territorial, la pobreza multidimensional se mantuvo estable en Montevideo (16,4%), mientras que descendió en el resto del país, aunque todavía se ubica en niveles más elevados (20,2%). Esta diferencia confirma que las desigualdades territoriales siguen siendo un componente central del problema.
El desafío, según se desprende del informe, no solo pasa por reducir la pobreza en términos cuantitativos, sino por atacar de manera simultánea las múltiples privaciones que afectan a los sectores más vulnerables, con especial atención en la infancia, donde se juega buena parte del futuro social del país.



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