La recaudación real de la Dirección General Impositiva (DGI) cayó 1,4% punta a punta en lo que va de 2025, ubicándose en niveles similares a los de un año atrás, además, la trayectoria confirma el freno de la actividad económica observado en los últimos 12 meses y coherente con lo registrado por el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE).
La recaudación anual de la DGI cae 1,4% y confirma el freno de la economía
Los ingresos tributarios volvieron a niveles de un año atrás y reflejan el estancamiento de la actividad.
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La recaudación cayó luego de tres meses por la baja en impuestos al consumo y a la propiedad
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Mejorar la recaudación y reducir en un 20% la evasión de impuestos, las metas de la DGI
La DGI registra una baja interanual en un contexto de presión fiscal y déficit elevado.
"Esta evolución es consistente con el estancamiento observado de la actividad en los últimos 12 meses", afirmó el economista Ignacio Umpiérrez en la red social X, en base a cifras oficiales. Umpiérrez al difundir un gráfico donde la recaudación desestacionalizada muestra un retroceso desde mayo y oscilaciones a la baja en el segundo semestre.
El economista Aldo Lema complementó ese diagnóstico al señalar que la desaceleración de la economía "viene desde hace meses según las cifras desestacionalizadas", y que ahora comienza a verse también en las variaciones interanuales y los indicadores de tendencia, incluidos los de 12 meses móviles.
Presión fiscal y cuentas públicas: déficit en 4,6% del PIB
Según el último informe de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), el resultado fiscal para el conjunto del sector público se ubicó en 4,4% del PIB en los 12 meses a septiembre, pero dicho número está "beneficiado" por el efecto transitorio de una reducción de inventarios en Ancap. Sin ese factor, el déficit asciende a 4,6% del PIB, en línea con las proyecciones del Presupuesto y cuatro décimas por encima del cierre de 2024.
La dinámica fiscal de este año, advierte el informe, sigue condicionada por decisiones heredadas de la administración anterior, particularmente en ajustes de tarifas, remuneraciones públicas y pasividades, que generan inercia al alza del gasto. El Presupuesto prevé que el déficit comience a descender recién a partir de 2026, apoyado en mayores ingresos, para cerrar el quinquenio en torno al 3% del PIB.
Entre enero y septiembre de 2025:
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Ingresos del sector público no financiero: 7,4% (por encima del IPC de 4,9%).
Ingresos de la DGI: 9,7%.
Egresos: remuneraciones 7,1%; pasividades 8%; transferencias 8,6%; gastos no personales 14,2%.
Inversiones del Gobierno Central: 22,5%.
Intereses: 9,9%.
Actividad sin repunte claro y señales mixtas para 2026
Los analistas coinciden en que el retroceso de la recaudación, un indicador rezagado pero sensible al ciclo económico, refleja un mercado interno debilitado, menor dinamismo del consumo y enfriamiento en sectores clave.
La estabilización reciente del empleo y la inflación dentro del rango meta aportan cierto alivio, pero la economía sigue operando en un nivel de actividad prácticamente estancado desde mediados de 2024. Las expectativas privadas y oficiales apuntan a una moderada recuperación en 2026, apoyada en exportaciones, mayor inversión pública y un eventual repunte del tipo de cambio real.



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