7 de febrero 2026 - 14:29

Los bajos niveles de inversión extranjera directa generan una base compleja para el crecimiento

Uruguay XXI publicó los datos de IED cerrados de 2024, que muestran un resultado neto negativo y una caída importante respecto de 2023.

Los bajos niveles de inversión extranjera directa generan un punto de partida complejo para el crecimiento.

Los bajos niveles de inversión extranjera directa generan un punto de partida complejo para el crecimiento.

Foto: Pixabay

Uruguay necesita recuperar altos niveles de inversión para lograr superar la meseta de crecimiento en la que se encuentra desde hace una década, pero el punto de partida para este gobierno parece complejizar aún más el desafío: en 2024, la inversión extranjera directa (IED) tuvo un saldo neto negativo, mientras que el primer semestre de 2025 mostró la misma tendencia.

Pese a las claras ventajas con las que cuenta el país al momento de atraer inversiones —reglas claras, seguridad jurídica e incentivos específicos— y el hecho de que la inversión, tanto nacional como extranjera, está declarada de interés nacional; Uruguay viene atravesando momentos difíciles en esta materia, en línea con una reducción global de los flujos de dinero. Es así que, en 2024, la IED neta recibida a nivel local fue negativa en 1.925 millones de dólares.

Estos datos de Uruguay XXI reflejan una caída respecto a 2023, y marca el primer resultado negativo desde 2018 —entonces explicado principalmente por préstamos de empresas instaladas en Uruguay a sus casas matrices en el exterior. La tendencia se extendió también al primer semestre de 2025, donde la IED fue negativa y alcanzó los 369 millones de dólares.

IED
La IED volvió a registrar resultados negativos en 2024, luego de que el último se diera en 2018.

La IED volvió a registrar resultados negativos en 2024, luego de que el último se diera en 2018.

Mejora en los componentes genuinos

Más allá de la caída general de la IED neta, el instituto de promoción de inversiones destacó que los aportes de capital —una de las tres modalidades que componen los flujos de inversión y la que se considera como más representativa de inversión genuina— se mantuvieron en terreno positivo durante todo el año y ascendieron a 757 millones de dólares.

En tanto, la reinversión de utilidades totalizó en 1.764 millones de dólares; mientras que los préstamos entre empresas emparentadas se ubicaron en valores negativos por 4.446 millones de dólares.

Según Uruguay XXI, estas cifras muestran un incremento respecto a 2023 en los componentes más genuinos de la IED, a pesar del resultado neto negativo registrado en el año. Sobre todo, porque fue acompañado de una reducción en el componente más volátil de este tipo de inversión, en tanto se compone de flujos entre las empresas filiales y sus casas matrices en el exterior.

Asimismo, el stock de IED fue de 36.803 millones de dólares en 2024, representando el 45% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los principales orígenes de la IED

Respecto a los orígenes de la IED, España es el país que acumula más inversión en Uruguay, seguido por Finlandia, Argentina y Brasil. En conjunto, estos cuatro países explican más de la mitad de la inversión que recibe el ecosistema local; mientras que, en menores cantidades, se ubican Estados Unidos, Países Bajos y Singapur.

En ese sentido, Uruguay XXI destacó las inversiones realizadas por empresas españolas en proyectos de generación de energía, principalmente eólica. Además hubo inversiones en servicios financieros y fintech, industria alimenticia, turismo, producción agroindustrial y comercio.

IED orígenes
Las empresas españolas fueron el principal origen de la IED en Uruguay en 2024.

Las empresas españolas fueron el principal origen de la IED en Uruguay en 2024.

La segunda posición de Finlandia se sustentó en las inversiones realizadas en las dos plantas de celulosa de UPM. Mientras que, en el caso de Argentina, se observaron inversiones más variadas, como en la agroindustria, la industria alimenticia y la farmacéutica. El informe agregó que en los últimos años se verificó un interés creciente de los flujos de capitales argentinos en el sector de servicios corporativos.

A su vez, los capitales brasileños se volcaron a proyectos en el sector agroindustrial.

En tanto, en el desglose por sectores, según información del Banco Central del Uruguay (BCU), la industria manufacturera fue la que más IED atrajo, con el 35%. Luego se ubicaron el sector financiero y de seguros, con el 31%; el comercio, con el 17%; y las actividades profesionales, científicas y técnicas, con el 13%. En menor escala también hubo inversiones en construcción, transporte y almacenamiento, alojamientos y actividades inmobiliarias.

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