Los precios mundiales de los alimentos volvieron a subir en agosto y alcanzaron su mayor nivel desde noviembre de 2022, impulsados por las condiciones climáticas adversas y las interrupciones comerciales vinculadas a los conflictos geopolíticos, que aumentaron la preocupación por el abastecimiento global.
Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron su nivel más alto desde 2022 y preocupa el abastecimiento global
El clima adverso y las tensiones geopolíticas presionaron a todos los componentes del índice de la FAO, mientras empeoraron las perspectivas para los cereales.
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Preocupa el abastecimiento de alimento a nivel mundial por la suba de precios.
El Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se ubicó en 133,3 puntos durante agosto, frente a los 130,8 puntos revisados de julio. A pesar de alcanzar un máximo de casi cuatro años, permaneció cerca de un 17% por debajo del récord registrado en marzo de 2022.
El avance estuvo acompañado por aumentos en todas las categorías relevadas por el organismo: cereales, aceites vegetales, azúcar, carne y productos lácteos.
“El aumento de los precios mundiales de los alimentos en agosto es una advertencia de que la prima de riesgo está regresando a los mercados alimentarios: las crisis climáticas, las tensiones geopolíticas y las interrupciones en la logística comercial están convergiendo para reducir las expectativas de suministro”, señaló el economista jefe de la FAO, Máximo Torero.
El azúcar trepó casi 12% y los cereales tocaron máximos
Entre los componentes del indicador, el azúcar registró el mayor incremento, con una suba mensual del 11,9% que llevó su índice al nivel más alto desde junio de 2025. La menor producción en la región centro-sur de Brasil se combinó con las preocupaciones por las condiciones climáticas en Europa y Asia para ejercer presión sobre las cotizaciones.
Por su parte, el índice de precios de los cereales aumentó un 2,2% mensual y alcanzó su mayor registro desde mayo de 2024, mientras que los aceites vegetales avanzaron un 0,6% y llegaron al nivel más elevado desde junio de 2022.
El calor extremo y la sequía en Europa afectaron las perspectivas para las cosechas de maíz y remolacha azucarera, así como para la producción ganadera. A esto se sumó la amenaza de un fenómeno de El Niño, que incrementó las preocupaciones en torno a la producción de aceite de palma y azúcar en Asia.
Las tensiones geopolíticas también incidieron en el escenario. La escalada de ataques en el Mar Negro redujo los envíos de cereales procedentes de Rusia y Ucrania, mientras que el conflicto entre Estados Unidos e Irán comenzó a afectar el suministro de fertilizantes destinados a los cultivos.
La FAO recortó su previsión para la producción mundial de cereales
En paralelo al aumento de precios, la FAO revisó a la baja sus perspectivas para la producción mundial de cereales en 2026. El organismo redujo su estimación en 3,4 millones de toneladas respecto de la previsión realizada en julio.
Ahora espera una producción de 2.980 millones de toneladas, un 2% por debajo de la prevista para 2025, lo que supondría el mayor descenso anual desde 2018. Pese a la caída, el volumen proyectado seguiría siendo el segundo más alto registrado hasta el momento.
También se redujeron las perspectivas para las existencias mundiales de cereales al cierre de la temporada 2026/2027. La estimación bajó un 1,1%, hasta 947,2 millones de toneladas, un volumen apenas superior al de la temporada anterior.
La revisión respondió principalmente a una menor previsión para las existencias de cereales secundarios, que compensó el ajuste al alza realizado para el trigo. En este último caso, la FAO espera mayores existencias en Rusia y Ucrania debido a las interrupciones que afectan al transporte marítimo.

