El oficialismo comenzó a discutir en el Parlamento un proyecto de ley que busca establecer nuevas condiciones para la compra de inmuebles rurales por parte de ciudadanos extranjeros con el objetivo de reforzar el vínculo de los inversores con Uruguay y preservar la propiedad de un recurso considerado estratégico sin afectar las inversiones ya concretadas.
Mientras en Argentina se discute la ley de Tierras, el Frente Amplio propone limitar la compra de campos por parte de extranjeros
El proyecto impulsado por el oficialismo busca exigir vínculos con Uruguay para adquirir tierras rurales y sostiene que no afectará las inversiones ya realizadas.
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El Frente Amplio vuelve a proponer un proyecto para limitar la compra de campos por extranjeros.
La iniciativa, impulsada por el Frente Amplio, fue desarchivada al inicio de la actual legislatura y comenzó a ser analizada por la Comisión de Ganadería del Senado. Según explicó el presidente de ese ámbito y senador Aníbal Pereyra, el proyecto ya había sido presentado durante el período anterior, pero nunca llegó a tratarse y terminó archivado.
En declaraciones a Radio Oriental Agropecuaria, el legislador indicó que la bancada oficialista resolvió retomar la propuesta y convocar a organizaciones vinculadas al sector agropecuario y al mercado de tierras para recoger distintas posiciones durante el proceso de discusión parlamentaria.
Los requisitos para comprar campos
El proyecto plantea que los extranjeros que deseen adquirir tierras rurales en Uruguay deberán demostrar un mayor arraigo con el país mediante el cumplimiento de determinados requisitos. Entre ellos figuran contar con ciudadanía legal uruguaya, acreditar al menos 10 años de residencia permanente, tener hijos uruguayos o estar casados o mantener un concubinato reconocido con un ciudadano uruguayo.
En tanto, no será necesario reunir todas esas condiciones de manera simultánea, sino cumplir con alguna de ellas para poder acceder a la compra de campos. Para Pereyra, la iniciativa no apunta a desalentar las inversiones extranjeras, ya que únicamente regula la adquisición de inmuebles rurales y no alcanza a los contratos de arrendamiento. "El proyecto de ley apunta a que el extranjero tenga un arraigo mayor con el país a la hora de comprar", afirmó el senador.
Defensa del interés general
El legislador sostuvo que el eje de la propuesta es la defensa del interés general, principio previsto en la Constitución, y diferenció la compra de tierras rurales de otras operaciones inmobiliarias. "Comprar tierras no es lo mismo que comprar una casa, y allí hay un interés del Estado de preservar los recursos naturales, porque la tierra es un recurso finito", señaló.
Además, consideró que un inversor extranjero puede adquirir campos con fines especulativos y remarcó que el debate sobre la propiedad de la tierra también está presente en otros países, entre ellos Argentina. Como ejemplo, mencionó que existen zonas de Estados Unidos con regulaciones "absolutamente restrictivas" respecto a la compra de tierras por parte de extranjeros.
En defensa de la iniciativa, Pereyra recordó que hace un siglo el 80% de la tierra era de propiedad pública, mientras que actualmente la situación es inversa. "No podemos enojarnos de que se extranjerice la tierra y después oponernos a proyectos como este", afirmó. El senador también aclaró que, en caso de aprobarse, la norma no tendrá carácter retroactivo, por lo que no modificará la situación de las tierras que ya fueron adquiridas por inversores extranjeros.
La postura del gobierno ante el proyecto argentino
El titular del Instituto Nacional de Colonización (INC), Alejandro Henry Rodríguez, opinó sobre la ley de Tierras que se disputa en Argentina —impulsada por el gobierno de Javier Milei y muy cuestionada por la mayor posibilidad de ventas de tierras a extranjeros— y aseguró que resulta preocupante en caso de que se aplique en el Uruguay.
"Hoy día, una multinacional puede comprar el Uruguay de un martillazo", recalcó el presidente del INC, aunque aclaró que eso sería en casos extremos. Respecto a la posibilidad de que extranjeros compren tierras uruguayas —una realidad que ya sucede—, Rodríguez explicó que es un riesgo en relación con los objetivos que tienen esos compradores con las tierras, que podrían ir en contra del diseño que tiene como país. "En general, tenemos un diseño que resolvemos a lo uruguayo", comentó en diálogo con Canal 5.

