6 de septiembre 2026 - 16:50

La Intendencia de Montevideo recaudó 760.000 dólares con una polémica tasa a turistas extranjeros

Los empresarios hoteleros deben asumir el costo operativo de facturar y declarar la tasa ante la comuna, en un mercado que todavía muestra reticencias.

Cualquier extranjero mayor de 11 años que se aloje en un hotel o alquiler temporal en Montevideo debe abonar la tasa obligatoria.

Cualquier extranjero mayor de 11 años que se aloje en un hotel o alquiler temporal en Montevideo debe abonar la tasa obligatoria.

La Intendencia de Montevideo recaudó 760.000 dólares durante los primeros nueve meses de aplicación de la tasa turística, un cargo de 1 dólar por noche que pagan los visitantes extranjeros mayores de 11 años que se alojan en hoteles e inmuebles de uso turístico de la capital.

La cifra, equivalente a unos 30 millones de pesos, fue comunicada por la directora de Turismo de la comuna, Karina Fortete, durante su comparecencia ante la Junta Departamental el 19 de agosto. El diseño vigente establece un máximo de 5 dólares por persona y estadía, independientemente de la cantidad de noches que permanezca en la ciudad.

El dinero no ingresa al presupuesto general de la Intendencia sin un destino específico, ya que la normativa creó un Fondo de Sostenibilidad Turística, orientado a financiar inversiones vinculadas al turismo, promoción del destino, accesibilidad, innovación, infraestructura, capacitación y desarrollo de nuevos productos turísticos. También contempla asistencia al sector ante eventuales situaciones de crisis.

Una tasa creada en 2018 que durante años no se cobró

La primera versión de la tasa fue aprobada en 2018, durante la administración del exintendente frenteamplista, Daniel Martínez. Sin embargo, aquella norma no llegó a traducirse en un cobro efectivo porque recibió cuestionamientos de dirigentes de la oposición y también tuvo reparos en el ámbito del control estatal: tres de los cinco ministros del Tribunal de Cuentas observaron su aplicación.

Uno de los cuestionamientos más fuertes provino entonces de Martín Lema, dirigente de la oposición, quien sostuvo que el tributo no constituía realmente una tasa, sino un impuesto y cuestionó su compatibilidad con la Constitución. También objetó que el cobro diferenciara a las personas según su nacionalidad y que alcanzara al alojamiento hotelero, pero no necesariamente a otras modalidades.

Ese debate jurídico fue parte de las razones por las que el instrumento no avanzó hacia una aplicación inmediata. La Intendencia terminó reformulando el esquema y años después volvió a llevar el tema a la Junta Departamental.

Qué cambió para que finalmente fuera aprobado

La Junta Departamental aprobó el 12 de diciembre del 2024, el Decreto Nº 38.989, que sustituyó los artículos de la normativa de 2018 referidos a la tasa. La nueva disposición fue posteriormente promulgada y pasó a formar parte de la normativa departamental vigente.

Una de las modificaciones centrales fue abandonar el esquema que vinculaba el monto con la categoría del establecimiento. El nuevo sistema estableció un monto único de 1 dólar por noche y por persona mayor de 11 años, sin distinguir por cantidad de estrellas del hotel. También amplió el alcance a hoteles e inmuebles de uso turístico registrados ante el Ministerio de Turismo.

Además, se modificó la forma de identificar a quién se le cobra, en lugar de utilizar el concepto de "turista", la norma pasó a referirse a personas registradas con un documento de identificación extranjero. Con esto se buscó adaptar la regulación a la nueva realidad de las modalidades de alojamiento y a la normativa nacional.

La reforma estableció que la recaudación no solo podía utilizarse para iniciativas de promoción turística, sino también para asistir al sector en momentos de crisis y avanzar en la estrategia de Montevideo como Destino Turístico Inteligente, con énfasis en accesibilidad, tecnología, innovación, gobernanza y sostenibilidad.

La norma finalmente quedó en condiciones de ser aplicada, aunque todavía restaba reglamentar los aspectos operativos. La Intendencia aprobó una primera reglamentación en enero de 2025 y luego dictó una nueva resolución en setiembre para terminar de instrumentar el cobro. La normativa fijó el 1° de octubre de 2025 como fecha de exigibilidad.

El argumento de la Intendencia: que el turismo financie parte de su desarrollo

La defensa de la tasa se apoyó en una idea central: que quienes llegan a Montevideo y utilizan la infraestructura, los servicios y los atractivos turísticos de la ciudad contribuyan con una suma pequeña al desarrollo de esa misma actividad.

La propia plataforma oficial de turismo de Montevideo define la tasa como una contribución destinada a que "la actividad turística genere un retorno directo para el entorno que la hace posible", con el objetivo de alcanzar un desarrollo equilibrado entre residentes y visitantes.

La Intendencia también buscó diferenciar el nuevo esquema del que había generado controversias en 2018. En lugar de establecer diferentes montos según el tipo de hotel, optó por una suma fija y acotada, con un tope de 5 dólares por estadía.

La Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU) participó en las conversaciones y respaldó la implementación de la medida. La propia Intendencia destacó que el sector había realizado aportes durante el proceso de diseño.

Cómo se reparte lo recaudado

Del dinero obtenido hasta ahora, el 90% se destina a inversiones turísticas, mientras que el 10% queda reservado para un fondo de crisis, según explicó Fortete ante la Junta Departamental.

La primera convocatoria para utilizar los recursos se realizó en enero de 2026. De allí surgieron cuatro proyectos que, según la Intendencia, ya estaban en proceso de ejecución.

Uno apunta a fortalecer a Montevideo como destino de turismo de reuniones, mediante herramientas de inteligencia comercial destinadas a captar congresos y eventos. Otro está dirigido a desarrollar playas accesibles e inclusivas, con intervenciones en la playa Malvín, entre ellas mejoras en la pasarela y la incorporación de señalización inteligente. Un tercer proyecto, denominado Montevideo Natural – Safari Fotográfico de Biodiversidad Urbana, propone un circuito de observación de aves y flora en los municipios A, C y CH. El cuarto es Bienvenidos a Colón – Ruta del Vino y Experiencias Urbanas, destinado a desarrollar un corredor turístico alrededor de la actividad vitivinícola de la zona.

El marco normativo permite utilizar el fondo para una gama más amplia de iniciativas, incluyendo promoción del destino, fortalecimiento de la industria de reuniones, equipamiento, capacitación, tecnología aplicada al turismo y proyectos de desarrollo en los distintos municipios.

Hoteles: hubo resistencia, pero la aplicación avanzó

La implementación tampoco estuvo completamente libre de dificultades. Consultada específicamente sobre la posición de los establecimientos hoteleros, Fortete reconoció que algunos operadores se resistieron al cobro.

Han tenido resistencia”, señaló la jerarca, aunque sostuvo que el proceso terminó avanzando. “La mayoría de los hoteles responden súper bien, a algunos hay que andarles atrás, pero se les insiste y todo el mundo declara, así que el proceso viene muy bien”, afirmó.

El mecanismo establece que los alojamientos actúan como agentes de percepción: deben incorporar el importe de la tasa a la factura emitida por el alojamiento y discriminar la cantidad de personas y noches alcanzadas por el cobro. Además, deben presentar declaraciones juradas periódicas ante la Intendencia. La normativa también previó una obligación de transparencia: Turismo debe informar anualmente a la Junta Departamental y publicar el monto recaudado en la web de la Intendencia y en el Observatorio Turístico de Montevideo.

Qué recibe el turista a cambio

El esquema también contempla beneficios para quienes pagan la tasa. Entre ellos se encuentran un 5% de descuento en el Bus Turístico, un 10% en entradas a funciones de la Comedia Nacional y un 50% en visitas guiadas al Teatro Solís. De esta manera, la comuna busca que el cobro no quede solamente asociado a un nuevo costo para el visitante, sino que tenga una contraparte concreta durante su estadía.

Ahora, la principal prueba para la Intendencia será demostrar que los recursos obtenidos efectivamente se transforman en más infraestructura, servicios y atractivos turísticos para Montevideo, mientras el sector privado deberá seguir adaptándose a un esquema que ya pasó de ser una norma sin aplicación a convertirse en una fuente concreta de financiamiento.

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