Los precios internacionales de los productos lácteos mantienen una tendencia a la baja desde hace tres meses, impulsada por una oferta creciente en las principales regiones exportadoras y una demanda débil.
Los principales países productores aumentaron su capacidad de producción, sin embargo, el consumo global se desacelera.
El mercado de lácteos enfrenta una corrección suave pero persistente, mientras los costos se mantienen elevados.
Los precios internacionales de los productos lácteos mantienen una tendencia a la baja desde hace tres meses, impulsada por una oferta creciente en las principales regiones exportadoras y una demanda débil.
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Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la caída ha sido leve pero constante, aunque los valores aún se mantienen 9% por encima del promedio de 2024.
"En los últimos meses, el mercado lácteo ha experimentado un cambio en las tendencias de producción tras un período de estancamiento y una demanda débil causada por los altos precios", explicaron los analistas de Expana, Brittany Feyh y José Saiz, en declaraciones a Dairy Reporter.
Los especialistas señalaron que el aumento de la producción de leche en Estados Unidos, la Unión Europea (UE), el Reino Unido, Nueva Zelanda y Sudamérica ha generado un desequilibrio entre la oferta y la demanda. En Europa, los altos precios en origen, el alimento más barato y el clima favorable impulsaron la recuperación del rodeo lechero.
En Estados Unidos, la producción alcanzó su mayor volumen desde mediados de la década de 1990. Los ganaderos elevaron los niveles de grasa butírica, componente esencial para la industria quesera, a un punto que el mercado no logra absorber, lo que provocó una caída de precios en la nata y la grasa butírica.
Aunque el consumo interno no cayó bruscamente, la demanda se debilitó en sectores sensibles como hotelería y gastronomía. "La oferta sigue siendo el factor dominante", subrayaron los analistas. Desde la FAO explicaron que la estacionalidad también incide: el aumento de temperaturas en el hemisferio sur y las condiciones más frías en el norte suelen elevar la producción, justo cuando la demanda se modera.
A pesar de la baja, los precios internacionales siguen en niveles rentables. Los analistas de Expana estiman que la producción lechera continuará creciendo hasta 2026, lo que podría mantener la presión a la baja sobre los valores globales.
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