Los sabores de Perú tiene una fuerte presencia en Buenos Aires, con restaurantes que recorren sus sabores más tradicionales y propuestas contemporáneas.
La cocina peruana tiene una fuerte presencia en la capital argentina, con restaurantes que recorren sus sabores más tradicionales y propuestas contemporáneas.
Los sabores peruanos se disfrutan en Argentina.
Los sabores de Perú tiene una fuerte presencia en Buenos Aires, con restaurantes que recorren sus sabores más tradicionales y propuestas contemporáneas.
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A continuación, una lista de lugares para recorrer:
En Retiro, Tanta aparece entre las paradas porteñas para acercarse a la cocina criolla peruana. El restaurante creado por Gastón Acurio trabaja una carta de recetas caseras del Perú, ingredientes autóctonos e influencias del mundo, con platos como el cebiche clásico, preparado con pesca del día en leche de tigre, y el lomo saltado, marcado por el wok, la carne, la cebolla y el sillao. La experiencia también suma una barra donde el pisco tiene protagonismo, con opciones como Pisco Sour y Chilcano, además de postres como la Lucumita y el Superchoco, que incorporan cacao, chocolate y sabores vinculados a la pastelería peruana. Para el mediodía, Tanta ofrece además un menú ejecutivo, disponible de lunes a viernes de 12 a 17 h, que incluye empanada de trucha y milanesa Lima Thai de pesca del día con arroz con arvejas y ensalada, por $29.000. En un espacio amplio, con barra, salón principal, sectores para grupos y una ambientación cálida, la propuesta funciona para almuerzos, cenas y encuentros en la ciudad.
Dirección: Esmeralda 938, Retiro.
En pleno barrio del Abasto, el cocinero y emprendedor Raúl Zorrilla lidera Grau Cebichería, donde lleva los sabores de la costa peruana a otro nivel. Los pescados frescos de unos 3 kilos se exhiben en una cava refrigerada a la vista, para que el comensal elija el ejemplar y pueda probarlo en diferentes recetas. Entre las opciones de pesca entera se recomienda el Chijau Kay, frito y servido con salsa homónima y aeropuerto, o el contundente pescado con Tacu Tacu en salsa a lo macho, la pesca sobre una mezcla de frejol canario y arroz al ajo. Los cebiches están entre los preferidos de los comensales y llegan en cinco versiones, desde el clásico, el mixto y el Carretillero con rabas crocantes, en leche de tigre al ají amarillo y rocoto, hasta una versión caliente. La carta es amplia y no faltan los chicharrones de pescado, rabas y chipirones; las causas, de atún, limeña, anticuchera, acebichada y de langostinos, y los tiraditos, como el de vieiras a la parmesana, gratinado, o el de pulpo. Entre los arroces aparece el Meloso, de textura cremosa y con un mix de frutos del mar. Los platos de cuchara recorren clásicos como el chupe, el sudado y la parihuela, a los que se suma el locro de mariscos. De martes a viernes, de 12 a 16 h, hay menú del día por $15.000, con entrada, principal y limonada o copa de vino. Como es característico en los proyectos de Zorrilla, la coctelería también juega fuerte. Todo transcurre en un espacio recientemente remodelado que ahora luce más moderno y mantiene el trato atento y cercano.
Dirección: Guardia Vieja 3372, Abasto.
Creada por Gastón Acurio, Barra Chalaca lleva a Buenos Aires los sabores de las tradicionales barras cebicheras del Puerto del Callao, con una carta centrada en pescados y mariscos frescos, clásicos peruanos y opciones que fusionan esta tradición gastronómica con comidas de otras latitudes. Entre las opciones aparecen el cebiche Chalaco, preparado con pesca del día y leche de tigre; el tiradito Nikkei de trucha; la causa Casera, con atún, cebollita, palta y huevo; los wantacos (una suerte de tacos con masa de wantán y tartar de trucha) y las empanadas Chalacas, con picante de mariscos. Para beber, hay pisco sour, chilcanos, chicha morada y otros tragos de inspiración peruana. La propuesta dulce incluye clásicos como el suspiro limeño y la torta de chocolate con dulce de leche. Además, de lunes a viernes de 12.30 a 17 h ofrece un menú de mediodía con entrada y principal a elección, acompañado por agua, o copa de vino por un adicional. Cuenta con cuatro locales en Buenos Aires, Palermo, Belgrano y San Telmo, sobre avenida Caseros.
Direcciones: Arévalo 1392, Palermo; Bulnes 2579, Palermo; Montañeses 2599, Belgrano; Caseros 467, San Telmo.
Al oeste del microcentro porteño, el Abasto concentra un fuerte bastión de la cocina peruana, con Kamay Casa Gardel como una de las paradas bajo la mirada inquieta del chef Raúl Zorrilla. La carta cruza recetas criollas e influencias nikkei en combinaciones intensas y equilibradas. Entre los rompebocas aparecen los anticuchos de corazón, pollo y bife de chorizo. Entre los principales se recomienda el Pescado Cantón, un filet rebozado y frito con salsa agridulce de tamarindo y chaufa de vegetales; la pollada, ½ de pollo marinado, sellado a la plancha y ahumado en kamado, y el Lomo en dos Pastas, que combina fetuccinis a la huancaína y al pesto con lomo saltado. Los arroces van de chaufas y aeropuertos a preparaciones como el risotto al ají amarillo, coronado por filet de salmón y mix de mariscos en salsa pachamanquera. Cebiches, tiraditos, chicharrones y causas amplían el recorrido, junto con una llamativa oferta de sushi. La coctelería sigue el mismo juego creativo. De martes a viernes, de 12 a 16 h, suman un menú ejecutivo por $15.900, con opciones rotativas de entrada, principal o box de sushi, más limonada, infusión o copa de vino. Todo transcurre entre un salón con cocina a la vista, patio rodeado de vegetación y vereda calefaccionada, con ambientación cuidada y atención cálida.
Dirección: Carlos Gardel 3131, Abasto.
Instagram: @kamaycasagardel