Los países miembros del Mercosur y de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) firmarán el 16 de setiembre próximo en Río de Janeiro el Tratado de Libre Comercio (TLC) que acordaron en julio pasado en Buenos Aires,según informó este viernes el gobierno brasileño.
Se confirma el acuerdo entre el Mercosur y el EFTA: se firmará en Río de Janeiro a mediados de mes
El Tratado de Libre Comercio entre el bloque sudamericano y el de los países nórdicos se había anunciado en la última cumbre del Mercosur en julio.
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Las exportaciones a EFTA vienen cayendo y se mantienen las expectativas del acuerdo con el Mercosur
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El Mercosur y el EFTA firmarán un tratado de libre comercio que abarcará un mercado de 300 millones de personas
Los cancilleres firmarán este 16 de setiembre el acuerdo en Río de Janeiro.
El acuerdo será suscrito en una "reunión informal" de cancilleres del Mercosur convocada para ese día por Brasil, que preside el bloque suramericano hasta diciembre próximo, acorde a los informado por la cancillería en un comunicado.
La EFTA está integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, mientras que del Mercosur forman parte Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como miembros plenos. Los países que integran la zona de libre comercio de EFTA reúnen 14,5 millones de habitantes, con un alto nivel de renta per cápita.
Beneficios económicos con Suiza como preferido
El acuerdo entre ambas regiones creará un área de libre comercio de casi 300 millones de personas con un PIB combinado de más de 4,3 billones de dólares, según un comunicado divulgado por el Mercosur en julio, cuando ambas partes concluyeron las negociaciones que habían iniciado en 2017. "Ambos lados se beneficiarán de mejoras de acceso a los mercados para más del 97 % de sus exportaciones, lo que se traducirá en un incremento del comercio bilateral y ventajas para empresas e individuos", según el comunicado divulgado en Buenos Aires.
El acuerdo abarca el comercio de bienes y servicios, inversiones, derechos de propiedad intelectual, compras públicas, competencia, reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, y obstáculos técnicos al comercio, entre otros asuntos. Entre tanto, dará ventajas competitivas a Suiza, que es un importante inversor en los países del Mercosur a través de multinacionales como Nestlé, Syngenta, Novartis, Holcim y Glencore, según informó EFE.
De acuerdo a datos oficiales del bloque suramericano, Mercosur exportó en 2024 bienes a la EFTA por 3.373 millones de dólares, de los cuales 2.111 millones correspondieron a envíos a Suiza, e importó desde esa región productos por 3.824 millones de dólares, de los cuales 3.006 millones de dólares correspondieron a compras a ese país.
¿Qué significa para Uruguay?
La relación comercial entre Uruguay y EFTA ha perdido peso en la última década. Mientras en 2012 las exportaciones a ese bloque alcanzaban los 163 millones de dólares, en 2024 se redujeron a apenas 34,8 millones de dólares. La carne vacuna representa más del 80% de las ventas, con Suiza como principal destino. Sin embargo, el acceso ha estado limitado por cuotas cerradas y altos aranceles, especialmente en productos agroindustriales.
El nuevo acuerdo busca revertir esa tendencia y se estima que beneficiará al 97% del comercio entre ambos bloques e incluye compromisos de reducción y eliminación de aranceles, así como cuotas exclusivas para productos del Mercosur. En el caso de Uruguay, esto podría mejorar las condiciones de acceso para carnes, lácteos, miel, frutas, arroz y otros bienes agroindustriales, que históricamente enfrentaron barreras importantes.
El tratado impulsa la integración de Uruguay en cadenas de valor regionales y europeas con estándares sanitarios comunes y reconocimiento mutuo de normativas. Se trata de un paso concreto en la estrategia de inserción internacional, en un contexto donde la apertura comercial vuelve a ocupar un lugar central en la agenda externa del país.
Además del comercio de bienes, el tratado abarca áreas como servicios, inversiones, propiedad intelectual, sostenibilidad y solución de controversias. Esto para Uruguay, representa una oportunidad de diversificar mercados y consolidar su inserción internacional con reglas más claras y estables.


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