El presidente de la República, Yamandú Orsi, afirmó que la izquierda “llegó tarde” a la discusión sobre seguridad y destacó los resultados de una encuesta que arrojó que cerca del 50% de los votantes del Frente Amplio (FA) ve con buenos ojos o simpatiza con el modelo impulsado por Nayib Bukele, aunque aclaró que esas políticas son “inaplicables” para el país.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista para el canal de YouTube Casillero Vacío, donde Orsi abordó cuestiones relacionadas con la inseguridad, el narcotráfico, la polarización política y cómo se abordan estos temas desde su administración. El presidente insistió en que el fenómeno Bukele debe ser “analizado”, no para replicarlo en el país, sino para entender qué demandas sociales expresa el respaldo ciudadano a políticas de mano dura.
“El 50% de los votantes del Frente Amplio en Uruguay simpatiza con Bukele, una encuesta dio eso, tremendo, ¿no?”, expresó el presidente, al tiempo que sostuvo que durante muchos años la izquierda evitó discutir la seguridad con centralidad política. Según Orsi, mientras los sectores progresistas hablaban más de convivencia, la derecha terminó apropiándose de la agenda de seguridad pública.
“La derecha tomó la bandera de la seguridad, que es un derecho humano, y la monopolizó durante tiempo”, señaló. No obstante, aclaró que eso no significa que los gobiernos de izquierda no hayan actuado frente al delito, sino que existía temor a caer en discursos simplistas o exclusivamente punitivos.
Crecimiento de crimen organizado y narcotráfico
En ese sentido, el presidente aseguró que el escenario actual es muy distinto al de décadas anteriores debido al crecimiento del crimen organizado y el narcotráfico. “Lo que tenés hoy es un crimen organizado, un narcotráfico, un mundo donde las redes de narcotraficantes tienen más peso que el Estado”, afirmó.
Para Orsi, el desafío de la seguridad exige una respuesta mucho más compleja y sofisticada. Consideró que ya no alcanza con explicar el delito únicamente desde factores sociales o económicos, porque detrás del narcotráfico existe una estructura empresarial y financiera con capacidad de penetrar instituciones y territorios.
“No podés explicar todo por un tema social. El narcotráfico es un sofisticado plan de negocios”, sostuvo el presidente. Además, remarcó que muchas veces estas organizaciones criminales operan desde espacios de poder y no solamente mediante la violencia visible en las calles.
Alternativas para enfrentar el crimen organizado
El mandatario defendió la necesidad de fortalecer la inteligencia policial, la tecnología y la coordinación regional para enfrentar el avance del crimen organizado. “Hay que aplicar mucha inteligencia, coordinación con los países vecinos y salir de los carriles normales de política de seguridad pública”, afirmó. Orsi advirtió sobre el riesgo que implica la pérdida de presencia estatal en algunos barrios y territorios. Según dijo, cuando la seguridad y el orden cotidiano quedan en manos del narcotráfico, el Estado pierde legitimidad frente a la ciudadanía.
“Uno de los síntomas de la sociedad rota en América Latina es cuando el Estado se retira de los territorios. Si la seguridad en un barrio te la da el narco, ahí perdiste”, expresó. Durante la entrevista, el presidente también reflexionó sobre el clima político actual y consideró que el país continúa siendo una excepción dentro de una región marcada por la polarización. En ese marco, reivindicó la construcción de acuerdos y recordó enseñanzas del expresidente José Mujica, a quien definió como un dirigente que nunca “volaba puentes” con sus adversarios políticos.
Asimismo, habló sobre el rol de las iglesias en el tratamiento de las adicciones y reconoció que muchas organizaciones religiosas logran niveles de contención social que el Estado no siempre consigue alcanzar. Según Orsi, Uruguay “subestimó la espiritualidad” y debe profundizar el diálogo con esos sectores para enfrentar problemáticas sociales cada vez más complejas.