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Javier Casas Rúa, CEO de PwC es un optimista y su carisma contagió a más de un empresario que en el último Coloquio de IDEA lo paraban en los pasillos para consultarle sobre cómo ayudar desde sus lugares ejecutivos. "¿Cuál es nuestro propósito? ¿Generar beneficios económicos o tenemos que trascender con algo más?", interpeló a los hombres de negocios en su presentación sobre desarrollo de la juventud e integración social.
A continuación los principales extractos de la conversación que mantuvo con este medio:
P: Los empresarios en IDEA se entusiasmaron discutiendo sobre integración social. Javier Casas Rúa: Hay un proceso de transformación en la visión del empresario argentino. IDEA está buscando eso, no es casual que se decidiera dedicarle un día a la temática la integración social. Pero en todo proceso de cambio va a haber algo de tensión: que es cuando comienzan a preguntar y bajar a tierra o cuando le pedís al otro que empiece a poner el cuerpo que no es algo fácil.
P: Más en un foro como este que concentra un empresariado bastante tradicional, no es como los foros de las empresas tecnológicas... J.C.R.: Porque hay ya una generación de empresarios más jóvenes con un esquema de vida distinto, más horizontal, no jerárquico. Para ellos es natural pensar en la integración social. Pero para mí es un avance positivo y creo que hay una oportunidad para IDEA de crear un foro de trabajo concreto. Haciendo reserch encontré muchos antecedentes de este tipo de foro. La desocupación y la juventud es un problema en Europa pero igual se están logrando cosas, como en Dinamarca donde han hecho un puente entre la secundaria y las empresas. Se alinearon los objetivos estratégicos capacitando a los alumnos de acuerdo a lo que al país necesita producir.
P: ¿Cuál es el contexto actual de la escuela en nuestro país? J.C.R.: Según los trabajos del Observatorio Social de la UCA en la primaria hay más de 90% de cumplimiento, pero en la secundaria existe un problema, año tras año, la cantidad de matricula que no termina el año crece, estiman que hay un abandono de casi 50% y en el quintil más bajo del segmento socioeconómico llega al 60% de deserción. Además cuando hablás con los chicos en los focus groups, ellos te dicen "me desmotivan", "vemos veinte veces los mismo". Hay un problema de calidad escolar y pedagogía donde se tiene que capacitar a los maestros de otra manera y vincularlos con el mundo del trabajo.
P: ¿Qué cosas motivan a los chicos hoy? J.C.R.: Hoy hay tres cosas que los motivan como persona, uno tener sentido de autonomía, vos ser dueño de tu propio proyecto y tener capacidad de conducción; dos que te vas desarrollando, sentir que lo que hiciste ahora es mejor que lo que venias haciendo y el tercero es el propósito, ¿para que estamos acá?. En mi charla apelé a los empresarios y le dije: ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Generar beneficios económicos o tenemos que trascender con algo más?.
P: ¿Qué es la generación Ni Ni? J.C.R.: Primero hay que desmitificar algunas cuestiones. No me gusta el término Ni Ni, prefiero decir jóvenes en situación de precaria integración. Hablo de integración y no de inclusión porque incluir es querer traer a alguien a la sociedad como si estuviera fuera de ella y estas personas viven en nuestra sociedad. Hay muchos casos de chicos que viven en la villa y que han logrado reconstruir su capital simbólico a través del arte que les da capacidad de proyección para poder seguir estudiando. Algunos han hecho la universidad y hoy son psicólogos sociales que están ayudando dentro de la villa a su propios vecinos. Tampoco hay que extirpar a nadie de su barrio porque la gente esta contenida en su habitad, lo que hay que hacer es mejorar ese hábitat.
P: Pero, ¿hay jóvenes de clases medias que no estudian, ni trabajan? J.C.R.: Sí, por eso es que está mal usar el termino Ni Ni. Por supuesto en la parte baja de la pirámide social encontrás mayor proporción que arriba pero también podes encontrar jóvenes desmotivados en la otra punta de la pirámide.
P: ¿Y la diferencia es sólo socioeconómica? J.C.R.: Está la diferencia socioeconómica que te condiciona el acceso a mejor educación porque está claro que la educación publica tiene problemas. La otra el apremio familiar ya que son segunda generación de padres y abuelos con empleos precarios y además necesitan contribuir necesariamente al ingreso familiar. Entonces no tienen motivación en la escuela para seguir y su realidad se les cae encima. Su vida es el día a día, el cómo llegar a pagar un plato de comida. La juventud es el período del idealismo, de imaginar el futuro, eso se mata cuando su vida está licuada en una relación del día a día de la supervivencia esa es una gran diferencia.
P: En tu charla hablaste dos tipos de jóvenes los buscan un titulo y los cazadores J.C.R.: El cazador es el chico que vive de changas, en un que video que vimos un chico precarizado decía "y en los trabajos no duro ni un día, encima te maltratan", es tremendo eso. El maltrato, es un estigma social por ver al otro que no es igual a uno.
P: Pero el que estigmatiza es el otro, ¿cómo se lo educa? J.C.R.: Por eso hablamos de puentes de doble vía de circulación. Vos no vas a poder cambiar nunca esta realidad si del lado de los que nos creemos integrados construimos esa barrera del estigma que está muy alimentada por el paradigma de la inseguridad.
P: ¿Cómo puede el empresariado tender puentes con los cazadores? J.C.R.: Primero hay que tratar que no abandone la escuela media y darle la capacidad de aprender y trabajar. Esos son los primero objetos materiales de la integración y después hay un segundo plano que es el del capital simbólico que da dos cosas: la capacidad de mitigar la barrera del estigma por el cómo me ven los demás, mi forma de hablar, mi forma de presentarme y el segundo generar capacidad para producir relaciones interpersonales que permitan quebrar esa barrera.
P: Un empresario advertía que la empresa debe generar riqueza y ser generador de trabajo, pero que muchos de sus pares se están olvidando de eso. J.C.R.: Y sí, porque entraron en la lógica transaccional de las actividades donde no hay un propósito superior, es lo que nos ha esmerilado como sociedad integrada. Hay que salir de la lógica donde el objetivo es solo generar recursos económicos, eso es un objetivo porque hace sustentable tu actividad pero además hay que generar beneficios sociales. Por eso que es hay un nuevo modelo de compañía que se está gestando los americanos que además de los beneficios económicos tradicionales generan beneficios adicionales que tienen impacto en su comunidad.
P: Se podrían promover beneficios impositivos... J.C.R.: Lo que sea! Es simplemente ser creativos porque es una forma indirecta de también reducir los costos que tiene el Estado. No es que no hay fondos, pero quizás no están del todo bien gestionados. Si se involucra al sector privado que tiene herramienta de gestión mejores el panorama va a cambiar. Y vas a cambiar la imagen que tienen los empresarios en la sociedad. Es necesario que las empresas empecemos a tener un rol más significante, más trascendente dentro del armado social. Sino siempre estamos en el estigma que también sufre el empresario.
P: Entonces, hace falta un cambio en el empresariado argentino J.C.R.: Es que hay un cambio. Que en el coloquio de IDEA se empiecen a tratar estos temas es un viento de superación. Hay que verlo positivamente, ya estamos hablando de hacer un foro. Estos temas no se hablan, no se acuerdan, estamos todavía en los opuestos tenemos en lugar de reforzar la posición de los consensos y de la concordia.
P: ¿Este cambio también ocurre en América Latina? J.C.R.: Yo creo que en la región esta también se instalado todo esto. Brasil desde Lula para acá ha dado cambios sustanciales, mejoró la calidad educativa con un modelo de indicadores de gestión que acá no lo tenemos y habría que traerlo. Hay que poner a la escuela pública en tensión creativa, haciendo que cada director de escuela sea como un CEO de una compañía que tenga indicadores de mejora de calidad escolar. Con esto lo incentivas, pagale mejor. ¿Cuesta plata? sí, hay que motivar a la gente. Hay que invertir, los empresarios tienen que invertir y ser parte de la movida de inversión. El Estado debe invertir eficientemente y rendir cuentas.
P: ¿La administración para este tema debe ser descentralizada? J.C.R.: Obviamente hay que descentralizar. Los que saben donde están los problemas son los que están en las localidades. Cuando hablas con una ONG que opera en una villa sabe que le pasa a la gente, que necesita, donde hay que poner el poco dinero que juntan. En el mundo es así. El éxito en las gestiones es llevar a administradores con capacidad de gestión a los lugares más chicos. El diagnóstico está claro, no necesitamos más diagnóstico, necesitamos ejecución.
P: ¿Y esa ejecución sólo se logra con inversión de empresarios y el Estado? J.C.R.: Creo que sí. Y también un país que cree condiciones de contexto económico más abierto al mundo. Necesitamos apalancar la inversión, se necesita invertir en infraestructura, solo no lo vamos a hacer, necesitamos abrir los mercados de capitales del mundo.
P: ¿Qué pasa con la juventud en los cargos jerárquicos? J.C.R.: Los jóvenes están empoderados y hay una demanda de progreso, de estar mejor y de cambio en el sentido del desarrollo personal. Hay que apoyar eso, me parece positivo. Y esta mirada se traslada de a poco en el empresariado. Es un espejo porque las empresas eligen transformar y es lo que nuevos lideres están buscando. Por eso hay que verlo positivamente. Va a costar, va tensionar, va a generar incomodidad obvio!...
P: ¿Se puede estimar un tiempo para que estas transformaciones se masifique en el mundo empresario? J.C.R.: Son procesos, creo que los liderazgos tienen mucho que ver en esto. No es casual que el Papa Francisco está donde está buscando transformar una institución milenaria y además es un inspirador para otro tipo de liderazgo. En un país si la gente de administra los gobiernos tiene una perspectiva de esta naturaleza, promover este tipo de tipo de perspectivas del diálogo, interacción, consenso porque las reglas del juego muchas veces se imponen desde arriba hacia abajo generando contextos.
P: ¿Qué empresas ves proclives a trabajar con esto, las multinacionales? J.C.R.: Obviamente las multinacionales, si estás en un país desarrollado, como atributo de tu marca vos no podes estar afuera de estos paradigmas, eso es clarísimo. No es casual que las 10 empresas que fundamos Caminando Juntos hace seis años, había una gran proporción de empresas multinacionales.
P: ¿Las pymes se pueden sumar a esto? J.C.R.: Para que se puedan sumar antes debería haber una reforma fiscal, hay que tener un sistema fiscal que este segmentado y generar incentivos fiscales. Habría que virar hacía un modelo fiscal adecuado a la sociedad y al modelo empresarial que se tiene. Sino nunca vamos a salir del circulo vicioso que el 50% de la actividad es marginal.
P: Hay que descomprimir a las pymes para que puedan... J.C.R.: Se deben generar incentivos para que haya más gente que quiera pagar impuestos. Se hace de dos maneras: teniendo un sistema impositivo más equitativo generando incentivos para la actividad y por el otro lado hacer un uso eficiente de los recursos fiscales que tiene que ver con la gestión publica. No es un imposible. Hay que definir una agenda con cinco elementos estratégicos para Argentina para próximos 20 años.
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