14 de octubre 2026 - 10:40

El CEO de Ford admitió el error que la marca repitió durante décadas y busca evitarlo con sus nuevos autos eléctricos

El máximo responsable de la automotriz estadounidense hizo una autocrítica sobre la estrategia de la compañía y planteó los desafíos que enfrenta para sostener sus objetivos en un mercado cada vez más competitivo.

Jim Farley, CEO de Ford

Jim Farley, CEO de Ford

Roy Ritchie

El CEO de Ford, Jim Farley, reconoció que la automotriz estadounidense repitió durante décadas un error que afectó su estrategia de calidad.

En una entrevista con Automotive News, el directivo sostuvo que la compañía consiguió avances en distintos momentos, pero no logró mantenerlos como una prioridad permanente.

“Vi a Ford enamorarse de la calidad cuatro veces y luego volver a abandonarla”, afirmó Farley, quien se incorporó a la empresa en 2007 después de desarrollar parte de su carrera profesional en Toyota.

La declaración refleja uno de los desafíos centrales que enfrenta el fabricante: transformar las mejoras puntuales en una política sostenida que abarque el desarrollo, la producción y la comercialización de sus vehículos. Para el ejecutivo, obtener buenos resultados en un período determinado no garantiza que la empresa pueda conservarlos a largo plazo.

El reconocimiento llega después de que Ford alcanzara el primer puesto entre las marcas generalistas en el estudio de calidad inicial de J.D. Power de 2026 en Estados Unidos. Ese informe evalúa los problemas que experimentan los compradores durante los primeros 90 días de uso, por lo que no constituye una medición definitiva de la fiabilidad a largo plazo.

Los cambios que Ford busca sostener para mejorar la calidad

Farley considera que uno de los principales problemas de la compañía fue tratar la calidad como un objetivo sujeto a las prioridades comerciales de cada etapa. En su visión, los avances pierden valor si los controles se relajan cuando cambian las necesidades del negocio.

Por eso, Ford busca reforzar la responsabilidad de los equipos involucrados en el desarrollo y la fabricación de los vehículos, con una mayor participación de especialistas técnicos y procedimientos destinados a detectar fallas antes de que los modelos lleguen a los concesionarios.

El directivo sostuvo que la compañía consiguió avances en distintos momentos, pero no logró mantenerlos como una prioridad permanente.

El directivo sostuvo que la compañía consiguió avances en distintos momentos, pero no logró mantenerlos como una prioridad permanente.

La estrategia apunta a anticipar los defectos durante las etapas de prueba, en lugar de corregirlos después de la entrega. Esta diferencia resulta importante para una automotriz de gran escala, ya que los problemas detectados una vez que los vehículos están en circulación pueden derivar en reparaciones en garantía, llamados a revisión y un deterioro de la confianza de los clientes.

Entre las medidas mencionadas por el directivo se encuentran las pruebas de resistencia de componentes y sistemas de propulsión. Según explicó, los bancos de ensayo trabajan durante las 24 horas y someten motores y otros elementos a condiciones extremas hasta identificar sus puntos débiles.

El objetivo es encontrar posibles fallas antes de iniciar la producción en serie. Aunque este proceso requiere recursos durante el desarrollo, la compañía busca reducir los costos posteriores y evitar que los defectos lleguen a los usuarios.

La nueva plataforma eléctrica de Ford, ante una prueba clave

El desafío por mejorar la calidad también estará presente en la próxima generación de vehículos eléctricos de la marca. Ford trabaja en la Universal Electric Vehicle Platform (UEV), una arquitectura desarrollada para fabricar modelos más accesibles y reducir los costos industriales.

El primer vehículo basado en esta plataforma está previsto para 2027, con un precio objetivo cercano a los u$s30.000 en Estados Unidos. La iniciativa contempla simplificar componentes, optimizar los sistemas eléctricos y modificar los procesos de producción para competir con fabricantes que ofrecen vehículos eléctricos a precios más bajos, entre ellos varias automotrices chinas.

Sin embargo, el desarrollo de una arquitectura más económica plantea una dificultad adicional: reducir los costos sin comprometer la calidad ni la durabilidad de los productos.

Farley reconoció que el proyecto todavía debe demostrar su capacidad para alcanzar una producción masiva. La compañía necesita comprobar que puede trasladar las soluciones técnicas desarrolladas a una fabricación a gran escala y mantener los estándares previstos.

La nueva plataforma eléctrica será una prueba para la estrategia de calidad de Ford. El desafío no consiste únicamente en ofrecer vehículos más baratos, sino en evitar que la presión por reducir los costos genere problemas que después deban resolverse mediante reparaciones o campañas de revisión.

La advertencia del CEO resume el objetivo que busca alcanzar la automotriz: dejar atrás los ciclos en los que las mejoras de calidad pierden continuidad y convertir esos avances en una característica permanente de sus procesos industriales.

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