La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa ( CARBAP) expresó ayer su preocupación por «la falta de correlato entre la baja del precio de la carne en Liniers y el precio final en las carnicerías. El precio del animal en pie en el Mercado de Liniers -que provee a gran parte de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y que ha visto disminuido el número de operadores- ha bajado considerablemente en los últimos meses sin haberse manifestado la misma baja del precio en las carnicerías», indican.
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«Queda claro, entonces, que el productor no es formador de los precios de la carne. Si el productor deja de percibir 30% en el precio de la hacienda y el consumidor no paga dicho porcentaje menos la carne en el mostrador, ¿quién se está quedando con el diferencial de precios dentro de la cadena de comercialización? Está claro que existe una transferencia de recursos desde la producción -que ve disminuidos sus ingresos- y desde el sector consumidor que paga un sobreprecio por la carne hacia algún sector en particular que especula y que ha obtenido en este conflicto una ganancia inesperada a costa del bolsillo del productor y del consumidor final», dice CARBAP. «Si el gobierno pretende solucionar definitivamente el conflicto con la carne, debe urgentemente determinar qué sector de la comercialización se está apropiando del dinero del consumidor y del productor para poder normalizar de una vez por todas los precios de la carne», indica la entidad que preside Javier Jayo Ordoqui.
Los productores que integran CARBAP se preguntan en el comunicado «dónde están y quiénes son los avaros, pícaros y especuladores -de acuerdo con lo expresado por el señor presidente de la Nación- que no permiten que el consumidor argentino consuma carne a un precio accesible -con 30% de rebaja-».
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