Presidentes de federaciones agrícolas y representantes de estados de Brasil le reclamaron ayer al presidente Luiz Inácio Lula da Silva urgentes medidas contra la grave crisis del sector, la peor en cuarenta años, según el propio gobierno.
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«La agricultura brasileña vive la peor crisis de los últimos cuarenta años, y el gobierno es consciente de ello», reconoció el ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues.
Los gobernadores de los principales estados agrícolas y representantes de las federaciones de productores llevaron sus reclamos a Lula, a quien exigen un sustantivo paquete de medidas.
Brasil, un vasto país de 186 millones de habitantes, está entre los primeros productores y exportadores mundiales de carne, café, azúcar, jugo de naranja y soja.
Su agricultura vivió un boom de crecimiento, apoyada por buenos precios internacionales, demanda creciente en grandes mercados como China y un real desvalorizado, que llevó al sector a hacer considerables inversiones y expandirse en grandes áreas.
Sin embargo, en los dos últimos años, la desvalorización del real frente al dólar, que afecta drásticamente las millonarias exportaciones, sumada a problemas climáticos y a la reducción de precios, llevó al sector a una grave crisis, acrecentada por los créditos contraídos para la expansión.
«En un año caímos del cielo al infierno», lamentó Blairo Maggi, gobernador de Mato Grosso.
Una encuesta divulgada ayer por la Confederación Nacional de la Agriculturaseñala que 76% de los agricultores prevé una cosecha menor este año que el anterior y 57% espera pérdidas. El 70% reconoció que despidió o dejó de contratar trabajadores.
«Venimos a decirle al gobierno que la situación es insostenible, que no tenemos más tiempo», señaló el gobernador de Rio Grande do Sul, Germano Rigotto, quien denunció que el agricultor no aguanta una cuenta en la que el real llegó a rondar 4 por dólar al final de 2002, y ahora está a 2,15.
Los agricultores acusan al gobierno de propiciar la crisis, por no adoptar medidas contra la valorización del real y mantener altas tasas de interés que encarecen el crédito, recordó a la AFP el presidente de la Federación de Agricultura de Mato Grosso, Homero Pereira.
Al gobierno le reclaman «prórrogas para pagar los créditos, un programa de recuperación de la renta y medidas estructurales» (infraestructura de carreteras y puertos), dijo Pereira.
Al mismo tiempo que los representantes de la gran agricultura presentaban sus quejas ante el Congreso y ante Lula, la presión del campo llevó a 1.500 trabajadores rurales a manifestarse ante el palacio presidencial de Brasilia, exigiendo medidas para la pequeña agricultura y los campesinos sin tierra.
«Reclamamos un avance en la reforma agraria y políticas de crédito», dijo a la AFP el presidente de la Confederación de Trabajadores de la Agricultura (CONTAG), Manuel José dos Santos.
El gobierno ha anunciado varios paquetes de ayuda al agro, pero el sector los considera insuficientes. El economista Paulo Rabelo de Castro, de la consultora Rating, estimó que el sector necesita de una inyección de 20.000 millones de reales (unos 9.200 millonesde dólares) para financiar las pérdidasdel agronegocio.
El PBI agrícola brasileño tuvo un crecimiento de 0,8% en 2005, el menor desde 1997, según datos oficiales.
En 2005 la producción agrícola cayó 5,51%, con una cosecha total de 112.715 millones de toneladas, y un gran número de agricultores sufrió millonarias pérdidas debido a una sequía sin precedentes en los últimos 40 años.
Mientras que en la reunión de los grandes agricultores se respiraba un ambiente antigubernamental, el presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara, el opositor Abelardo Lupion, llegó a pedir el voto del agro contra la reelección de Lula, en la manifestación de los pequeños agricultores el voto era claramente a favor del presidente. Las elecciones son en octubre.
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