«Durante los años 60, se calificaba al sector agropecuario argentino como un gigante dormido. Hoy podemos decir que el gigante está despierto, pero es necesario que lo dejen caminar», dijo Raúl Tomas, presidente de la Federación de Acopiadores, durante la apertura de A Todo Trigo y Agrotendencias 2006, los eventos que la entidad organiza en Mar del Plata.
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Miles de productores y técnicos de distintos puntos del país llegaron a Mar del Plata para participar de los dos eventos de capacitación tecnológica y de mercado de nivel internacional. Ambos eventos, que cuentan con el apoyo de organizaciones de nivel internacional como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, tienen como objetivo brindar la información disponible sobre el cultivo de trigo y los mercados de granos a toda la cadena agroindustrial del país.
En el marco de A Todo Trigo, serán analizadas las tecnologías disponibles capaces de restringir las brechas entre rendimientos reales y potenciales de los cultivos de trigo en el país. En tanto, en Agrotendencias, se brindará la información disponible de corto, mediano y largo plazo, tan necesaria para el normal desarrollo del comercio de granos en el país.
«En nuestro país, la actividad agropecuaria tiene sentido básicamente en su carácter de actividad vinculada a la exportación, con inserción en el mercado mundial. Es justamente este perfil lo que la hace sustentable y permite atender las necesidades del mercado interno», dijo Raúl Tomas, presidente de la Federación de Acopiadores durante su discurso inaugural. «Para participar del mercado mundial, es indispensable ser confiables, garantizar la provisión constante de mercadería. Todos sabemos que es muy difícil ganar mercados en el mundo, pero muy fácil perderlos y, mucho más complejo, recuperarlos.
Cuando un país como el nuestro se retira, deja un espacio vacío; existe otro que está pujando para ocupar el lugar que dejamos. Esas son las reglas del mercado internacional», comentó Tomas.
«El negocio internacional de granos está plagado de complicaciones propias de la actividad que implican altos niveles de riesgo constante para mantener el equilibrio. Sería muy fácil centrar la crítica en las actuales medidas del gobierno. Pero el problema es mucho más profundo. No existen actualmente, ni han existido en anteriores gobiernos, políticas para este sector. No hay reglas claras y estables que nos permitan sentar las bases para el desarrollo sostenido y creciente.»
Tomas también se mostró sentido frente a la actitud de algunos sectores, como el de los transportistas, que, en lugar de recurrir al diálogo, «apelan a medidas de fuerza que agravan las dificultades frente a la pasividad absoluta de la Justicia y la seguridad».
En tanto, Daniel Miralles (FAUBA), coordinador técnico del Congreso A Todo Trigo, comentó que la agricultura argentina ha sufrido modificaciones muy profundas en los últimos 20 años. El uso de fungicidas se quintuplicó en las últimas dos décadas, mientras la producción se duplicó en ese período.
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