Boca y River corren mucho y juegan poco en la primera semifinal
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Una postal del partido. Patadas, empujones y golpes por todos lados.
Al respecto, un detalle es ilustrativo de esa reiteración de infracciones: los cuatro defensores de River recibieron la tarjeta amarilla.
Capítulo aparte para Vangioni y la dureza de sus infracciones: Martínez es el segundo jugador de Boca que el defensor lesiona en los últimos seis meses, ya que en mayo pasado -en un amistoso jugado en México- golpeó duramente a Federico Bravo, quien estuvo tres meses para recuperarse de esa lesión.
Así las cosas, ninguna jugada de real riesgo se produjo en la primera etapa, y eso habla a las claras de lo poco que produjeron ambos equipos.
En el segundo tiempo, cambió la actitud de los dos, y entonces empezó el partido que un estadio repleto esperaba y que millones seguían por la televisión.
En apenas 12 minutos lo tuvo dos veces Boca, con un centro de Gago que interrumpió Barovero y que Chávez no pudo concretar tras el rebote que dio el arquero. Y Chávez nuevamente estuvo cerca, tras otra jugada de Gago que Marcelo Meli alargó con un buen pase.
River respondió con una llegada por el lado de Carlos Sánchez que Teófilo Gutiérrez conectó con un lujo, pero el taco se fue desviado.
Cuando el partido decayó, otra vez se vio la mano de un árbitro al que la semifinal pareció quedarle muy grande: reiteración de faltas y algunas de ellas muy fuertes que el juez no supo sancionar. O no quiso.
Mientras River mostraba poco de la brillantez de dos meses atrás y hasta apelaba a la terrenal pérdida de tiempo como cualquier equipo necesitado, Boca no podía con sus limitaciones a la hora de crear juego claro y profundo para poder quebrar a la dura defensa del equipo dirigido por Marcelo Gallardo.
Apenas una llegada más de Boca, con Gigliotti ya instalado como delantero de área, le puso un poco más de emoción a un final que preanunciaba el empate.
Al cabo, poco fútbol para tanta expectativa. Boca y River quedaron en deuda y dentro de una semana tendrán la oportunidad de proponer algo más que esta noche no ofrecieron. La final de la Copa Sudamericana sigue esperando por alguno de los dos grandes que en la ventosa noche de La Boca estuvieron muy por debajo de lo imaginado.




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