Antes de convertirse en uno de los responsables de una de las marcas de pastas más conocidas del mundo, Paolo Barilla tenía una pasión muy distinta. El italiano quería ser piloto profesional y consiguió llegar a la Fórmula 1, donde compartió las pistas con algunas de las mayores figuras del automovilismo.
Su historia es bastante particular porque, mientras intentaba hacerse un lugar entre los mejores corredores del mundo, detrás suyo había una empresa familiar que ya era famosa. Durante buena parte de su juventud, sin embargo, los negocios estuvieron lejos de ser su prioridad.
Su mayor logro en las pistas llegó en Le Mans, donde ganó las 24 Horas con apenas 24 años.
Deutsche Presse-Agentur
La trayectoria deportiva de Paolo Barilla: campeón de Le Mans en 1985
Paolo Barilla nació el 20 de abril de 1961 en Milán, Italia, y desde muy chico se interesó por el automovilismo. Comenzó a competir en karting en 1975 y apenas un año después se consagró campeón italiano de la categoría de 100 cc.
Su carrera avanzó rápidamente. En 1981 participó en la Fórmula 3 italiana, donde consiguió varias victorias y terminó tercero en el campeonato. Al año siguiente llegó a la Fórmula 2 con Minardi, aunque los resultados no fueron los esperados y decidió probar suerte en otras competencias.
Fue en las carreras de resistencia donde encontró sus mayores éxitos. Entre 1983 y 1988 compitió con autos deportivos y comenzó a destacarse en pruebas de larga duración. El gran salto llegó en 1985, cuando ganó las 24 Horas de Le Mans, una de las competencias más prestigiosas y exigentes del automovilismo.
Aquella victoria la consiguió al volante de un Porsche 956B del equipo Joest Racing, que compartió con Klaus Ludwig y Louis Krages, conocido en las pistas como "John Winter".
Los tres completaron 374 vueltas y lograron imponerse incluso a los vehículos oficiales de Porsche. El equipo consiguió superar a los grandes favoritos y Barilla alcanzó, con apenas 24 años, el mayor logro de su trayectoria como piloto.
Paolo Barilla en la Fórmula 1: su experiencia con la escudería Minardi
Pese a haber ganado Le Mans, el italiano todavía tenía un objetivo pendiente: correr en la Fórmula 1. La oportunidad apareció en 1989, cuando Minardi lo convocó para reemplazar al lesionado Pierluigi Martini en el Gran Premio de Japón.
Su debut en Suzuka fue complicado y no consiguió completar la carrera. De todas formas, aquella participación le permitió asegurarse un asiento para la temporada siguiente y competir regularmente en la máxima categoría.
En 1990 disputó su única temporada como titular de Minardi, pero las cosas estuvieron lejos de salir como imaginaba. El monoplaza no era competitivo y Barilla tuvo dificultades para conseguir buenos resultados. Incluso sufrió problemas para acomodarse dentro del estrecho habitáculo del vehículo.
En total se inscribió en 15 Grandes Premios, aunque solamente consiguió largar nueve. Su mejor resultado fue un undécimo puesto en San Marino y terminó su participación sin sumar puntos.
Las dificultades para clasificarse terminaron costándole el asiento. Antes de las últimas dos carreras de 1990, Minardi decidió reemplazarlo por Gianni Morbidelli. Durante aquella etapa llegó a compartir la pista con Ayrton Senna y Alain Prost.
Después de dejar las pistas, Paolo se sumó a la empresa familiar y terminó ocupando uno de los cargos más importantes del grupo.
Barilla
De los motores a la multinacional: el rol de Paolo Barilla en el Grupo Barilla
Después de abandonar el automovilismo profesional, Paolo comenzó a trabajar en la empresa de su familia, Barilla, una de las mayores productoras de pastas del mundo.
Su ingreso se produjo en 1991, cuando empezó a desempeñarse en Barilla France, la filial francesa de la compañía. Tres años después, en 1994, fue nombrado vicepresidente del grupo, un cargo que todavía ocupa.
La empresa quedó bajo la conducción de los tres hermanos Barilla. Guido asumió como presidente, mientras Paolo y Luca ocuparon las vicepresidencias. Para el expiloto, acostumbrado a tomar decisiones en cuestión de segundos, adaptarse a los tiempos empresariales resultó difícil.
Con los años también asumió responsabilidades en organizaciones del sector alimenticio. En 2016 fue elegido presidente de la Organización Internacional de la Pasta y en junio de 2023 volvió a ocupar la presidencia de Unione Italiana Food, una asociación de empresas alimenticias italianas.
Aunque dejó las competencias, nunca se alejó por completo de los autos. En 2021 encargó a Porsche un 911 GT3 personalizado con los colores del vehículo con el que había ganado Le Mans, como homenaje a su victoria de 1985.
En abril de 2025, Barilla se convirtió en socia oficial de la Fórmula 1 mediante un acuerdo de varios años. El propio Paolo participó en la presentación de la alianza durante el Gran Premio de Bahréin.
El acuerdo contempla la presencia de la marca italiana en los circuitos y la instalación de espacios gastronómicos para ofrecer sus productos dentro del paddock y del Paddock Club de la categoría.