El piloto español Fernando Alonso (McLaren) se pasó la mañana de brazos cruzados en su garaje, después de que solo haya podido dar tres vueltas con su nuevo bólido, lo que volvió a despertar los fantasmas en la escudería británica tras la falta de fiabilidad del año pasado.
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Ayer por la tarde fue Jenson Button y esta mañana Fernando Alonso quien se pasó la mañana observando cómo los mecánicos intervenían en el coche desde primera hora, muy probablemente para solucionar un problema hidráulico.
Así, tras cuatro horas de la primera tanda de la cuarta y última sesión en el Circuito de Montmeló, las once escuderías llevaron a cabo trabajos diversos en sus monoplazas, para probar configuraciones diferentes, también con capacidades distintas en el depósito de la gasolina y todo ello con las gomas que han tenido a su disposición.
Una jornada más, Ferrari evidenció que los progresos del año pasado, en que llegó a discutir en alguna carrera la victoria a Mercedes, podrían tener continuidad en este 2016.
Por ello, Kimi Raikkonen volvió a situar al bólido italiano como el más rápido de la jornada, igual que sucedió en las dos primeras sesiones con Sebastian Vettel.
Raikkonen bajó el crono a 1:23.477 en las cuatro horas de trabajo en el Circuito de Cataluña, mientras que el reaparecido Renault, con Kavin Magnussen, bajó su mejor tiempo a 1.786 del finlandés.
Lewis Hamilton, vigente campeón del mundo, fue el que más vueltas dio al trazado, hasta 99, con un mejor tiempo algo alejado de Raikkonen (1.26.053, a 2.576 del finlandés), aunque, como ya dijo ayer el británico, está poco preocupado con los registros porque está llevando a cabo una labor diferente al resto de competidores, con diferente configuración en su coche.
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