Italia se queda fuera de un Mundial de fútbol por tercera vez consecutiva al perder ante Bosnia, en definición por penales, en el partido decisivo de uno de los repechajes europeos clasificatorios a la contienda que organizarán Estados Unidos, México y Japón. Italia, cuatro veces campeona del mundo, enfrenta ahora un cuestionamiento total sobre su modelo futbolístico.
Italia no clasificó al Mundial 2026 y pierde u$s30.000.000
La Azzurra cayó con Bosnia, por penales, en el repechaje europeo y se quedará por tercera vez consecutiva sin jugar una Copa del Mundo, además de perder una millonaria suma en dólares.
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Italia no estará por tercera vez consecutiva en una Copa del Mundo y eso le hará perder u$s 30.000.000.
La ausencia en los Mundiales de 2018, 2022 y ahora 2026 marca un periodo sin precedentes para una de las selecciones más importantes del fútbol internacional.
El impacto no se limita al ámbito deportivo. Desde sectores de la política, la prensa y figuras históricas del calcio, el mensaje ha sido contundente: el problema es estructural.
El Ministro de Deportes, Andrea Abodi, pidió la dimisión de los dirigentes del fútbol italiano, apuntando directamente a la Federación y a su presidente, Gabriele Gravina, quien respalda la continuidad del estratega Gennaro Gattuso. La exigencia apunta a asumir responsabilidades y abrir paso a una nueva etapa.
Sin embargo está claro que esta derrota desencadenó no solo una crisis deportiva sino también financiera a las arcas de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC según las sigas en italiano).
Italia fuera del Mundial 2026: las pérdidas millonarias
El organismo que rige el fútbol en esa península prevé pérdidas de u$s30.000.000, teniendo en cuenta que el presupuesto federal para 2026 se prevé en un valor de producción de aproximadamente, u$s221.500.000 frente a unos costos de u$s219.000.000.
Se estima un beneficio bruto de nueve millones de euros y un resultado operativo neto de u$s3.200.000, con ganancias antes de impuestos por u$s6.600.000 y una carga fiscal cercana a u$s14.400.000.
También se verán afectados los ingresos comerciales. Varios contratos de patrocinio incluyen cláusulas de penalización que reducen automáticamente la compensación si la selección nacional no se clasifica para la Copa del Mundo.
La FIGC ya ha contabilizado una reducción de aproximadamente u$s11.000.000 en su presupuesto de 2026 precisamente por este motivo.
La participación en la fase final de la Copa del Mundo por sí sola supone u$s10.500.000, cifra que aumentará según el desarrollo del torneo, llegando a unos u$s50.000.000 si se alzan con el título.
También, las plataformas audiovisuales verán repercusiones negativas en sus negocios. Dazn y RAI invirtieron en asegurar los derechos audiovisuales de transmisión en Italia antes de saber si la selección se clasificaría para el Mundial.
Sin embargo, para la FIGC y el sistema comercial que rodea a la selección nacional, la diferencia es tangible: entre los premios de la FIFA, los patrocinios y los ingresos relacionados con el evento, el retorno económico inmediato podría ascender a decenas de millones de euros.
La no clasificación para el Mundial tendrá además un impacto concreto en la economía italiana en su conjunto. Aunque es difícil de cuantificar el impacto en la economía doméstica, la segura caída en la venta de televisores se toma como algo casi seguro.
También se pierde algo que es común en países futboleros como Italia: las reuniones a la hora de ver los partidos, tanto en lugares privados como espacios públicos, lo que en definitiva tracciona la economía.
Lo concreto es que Italia no jugará un Mundial por tercera vez consecutiva y se profundiza la crisis en el país tetracampeón del mundo, más allá del impacto económico y los millones de dólares que perderá.
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