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8 de diciembre 2013 - 13:31

River salvó un punto en el final

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River no puede con Quilmes.
River Plate igualó, en un accidentado partido, ante Quilmes por 1 a 1, válido por la decimonovena fecha del Torneo Inicial.

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El defensor Lucas Pérez Godoy, al minuto del segundo tiempo, puso en ventaja al equipo local, con un perfecto cabezazo.

Sin embargo, luego de varios incidentes, en el minuto 60 del complemento, el colombiano Carlos Carbonero, marcó el empate "millonario".

Quilmes terminó con diez hombres por la expulsión del zaguero Cristian Lema, a los 5 de la etapa final, por agredir al colombiano Teófilo Gutiérrez.

El partido fue interrumpido en tres ocasiones, una por agresión al árbitro Germán Delfino, y en las otras dos porque la parcialidad local arrojó pirotecnia y produjo incidentes.

Fue Quilmes el que empezó mejor el partido, por la presión de su mediocampo y el buen pie de Caneo, que marcó la diferencia, y por eso River se mostró desbordado y sin respuestas.

El juego, no obstante, fue muy cortado, con pocas acciones claras y eso se debió en gran parte porque Manuel Lanzini, el encargado de conducir a River, que estuvo muy deshilachado y sin conexión con los hombres de punta como Teófilo Gutiérrez y el joven Sebastián Driussi.

La única jugada con riesgo estuvo en los pies de Ramiro Funes Mori, quien estrelló el balón en el travesaño, con un Sebastián Peratta ya vencido.

Quilmes no tuvo jugadas de riesgo, pero se las ingenió para tener más tiempo la pelota que River, que estuvo como sin reacción ante un equipo local que necesitaba el punto para poder engrosar su promedio del descenso.

A la calidad de Kranevitter, en muchas ocasiones combatiendo de manera solitaria, Quilmes le expuso la experiencia de Rodrigo Braña, un verdadero "león" a la hora de la recuperación del balón.

El público local se mostró enfadado por algunas decisiones del árbitro Germán Delfino, quien incluso fue agredido con un botella cargada de líquido que impactó en un hombro.

Pero a poco de iniciarse el complemento, Quilmes dio el golpe, a través del defensor Lucas Pérez Godoy, quien aprovechó un perfecto centro de Miguel Caneo desde la derecha y venció a Marcelo Barovero.

Quilmes estaba en ventaja, pero sufrió la expulsión de su zaguero Lema, tras una agresión al colombiano Gutiérrez, y de esa manera River empezó a tener a un hombre de más.

En ese contexto, el juvenil Driussi estuvo a punto de marcar la igualdad cuando a los 19 envió un balón por encima del travesaño de Peratta, en una clara ocasión de gol.

Pero la hinchada de Quilmes tuvo una noche en la que quiso ser más protagonista que los jugadores, no solo por la agresión a Delfino sino también por que durante algunos minutos arrojó pirotecnia que obligó a tener el cotejo detenido.

River intentó hacer prevalecer el hombre de más que contaba, pero las ideas no estuvieron a la orden del día y era el Quilmes dirigido por Blas Giunta el que con sacrificio y orden, aguantó los embates rivales y hasta incluso pudo haber aumentado el marcador.

Una nueva interrupción en juego, por incidentes que se produjeron en la tribuna y platea local, motivaron que el juego volviese a ser interrumpido, y muchos hinchas se treparon al alambrado.

Luego de varios minutos, la policía aseguró la continuidad del partido, por lo que en un situación por demás irregular, se continuó el cotejo.

Y ahí sí River hizo prevalecer la diferencia numérica en cuanto a jugadores y arrinconó a Quilmes contra su área, y de un excelente pase de taco de Federico Andrada, Carbonero quedó solo ante Peratta, para decretar la igualdad.

El final fue escandaloso, con invasión de campo de juego, algunos hinchas detenidos y el folclore mal entendido de algunos.

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