San Martín se hunde y ya mira de reojo la tabla de los promedios.
San Martín de San Juan no pudo regalarle la primera victoria a su técnico al empatar 0 a 0 con Unión de Santa Fe, al cabo de un pobrísimo encuentro disputado esta tarde en el estadio "Ingeniero Hilario Sánchez", en el marco de la decimonovena jornada del torneo de Primera División.
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"Santos" y "Tatengues" ofrecieron una triste exposición futbolística y terminaron el cotejo con un marcador en blanco que no hizo más que calificar sus paupérrimos rendimientos.
En medio de irrelevantes acciones, ambos conjuntos no resultaron capaces de crear una sola situación de riesgo digna de destacarse en todo el desarrollo del cotejo por lo que el marcador en blanco final no es más que la lógica consecuencia a tamaña carencia de ideas.
Unión comenzó el cotejo con una postura un tanto más ambiciosa que fue languideciendo a medida que avanzaba el cronómetro. Un compendio de imprecisiones además de un trámite sumamente cortado, resultaron un combo demasiado gravoso para la ya raleada tribuna local, la que parece resistir la poco comprensible estrategia del ensortijado orientador táctico del dueño de casa.
La imperiosa necesidad de San Martín por conseguir un triunfo que se le niega desde la decimotercera fecha contrastó palmariamente con el dispositivo pergeñado por el cuestionado "Pipo", ya que recién cuando Unión vio resentida su capacidad aeróbica el conjunto verdinegro logró equiparar las acciones.
Pese a su loable primigenia intención de no refugiarse cerca de Nereo Fernández, el elenco que conduce Juan Pablo Pumpido ni siquiera merodeó el área de Luis Ardente por lo que el cero con el que se retiraron al entretiempo se caía de maduro.
El complemento no mostró variantes entre dos formaciones que apelaron al corazón para disputar cada pelota pero que aburrieron al extremo. Sin aportes individuales que rompan con la monotonía, el conformismo fue ganando terreno a medida que se acercaba el final del match.
Las postreras incursiones ofensivas en forma casi consecutiva de Emanuel Dening en el local y de Federico Anselmo en la visita que pudieron terminar en gol, resultaron completamente descontextualizadas con la chatura general en la que estuvo inmerso el espectáculo, además de ser un escaso aporte a un paupérrimo encuentro signado por la mediocridad que quedará rápidamente en el olvido.
La indiferencia, matizada con algunos lejanos silbidos, con la que ambos contendientes se retiraron al vestuario no fue más que una sutil manera del público de repudiar un match que en ningún momento levantó vuelo y que provocó un largo bostezo desde el mismo momento en que Hernán Mastrángelo ordenó su iniciación.
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