Hasta el martes pasado, último dato oficial, el BCRA expandió la base monetaria en $100.273 millones. La emisión tiene su correlato en la compra neta de divisas al sector privado por $39.884 millones (el BCRA sumó u$s467 millones a las reservas) más $83.942 millones vía el sistema financiero (vía Pases y Leliq). Mientras que los factores que explican la contracción monetaria son el sector público por $46.739 millones y el BCRA vía intervención en el mercado de bonos por $33.135 millones (vendiendo tenencia de Bono 2030). Aun así la emisión superó a la aspiradora del BCRA. ¿Cómo se explica? Por el creciente protagonismo del pago de los intereses de la deuda remunerada del BCRA. Por esta vía al día 19 se emitieron $56.321 millones.
Ocurre que dada la dinámica fiscal y monetaria el rol de la deuda remunerada del BCRA será creciente y por ende el pago de sus intereses. Porque ya es sabido y reconocido por el Gobierno que este año también deberá recurrir a la asistencia del BCRA para cubrir las cuentas fiscales. Por lo tanto en un contexto donde la demanda de dinero no tendrá todo el apetito que mostró desde el comienzo de la cuarentena obligatoria, el BCRA se verá obligado a seguir expandiendo para el fisco pero además para pagar los intereses crecientes. A la vez tendrá que continuar aspirando, todo lo posible, para evitar fogonazos inflacionarios y cambiarios, de modo tal, que la deuda remunerada seguirá creciendo. Pero además, como se vio en la última parte del año pasado, el BCRA tendrá que ajustar las tasas que paga para convalidar la absorción vía Leliq y Pases. Por ende, la deuda remunerada, que hoy supera los $2,7 billones, continuará creciendo a la par de la emisión pero también aumentará la emisión por mayores tasas de interés de dicha deuda. Cabe señalar que lo ocurrido en lo que va de enero se da en un período de cierta estacionalidad de la demanda de dinero y donde la prudencia fiscal será transitoria porque, tarde o temprano, el Tesoro volverá a necesitar la asistencia del BCRA vía Adelantos y/o Utilidades y el canal de absorción vía la venta de bonos en dólares (AL30) irá menguando si continúa la sangría. O sea, el BCRA se irá quedando cada vez con menos bonos en cartera para intervenir y contraer.
El año pasado el BCRA asistió al Tesoro en más de $2 billones ($1,6 billones de Utilidades y $0,4 billón de Adelantos). Y pagó intereses por casi $722.000 millones. Es decir, $2,7 de asistencia al fisco por cada peso de intereses. Este año se estima que el Tesoro demandará, por lo menos, otro billón de pesos más al BCRA (rondaría los $1,4 billones). Y ya el taxímetro del pago de intereses mensuales pasó de un promedio de $50.000 millones a $70.000 millones para escalar en diciembre pasado a cerca de $83.000 millones. De ahora en más el BCRA verá como escala el stock de su deuda remunerada pero además el costo financiero que será más emisión.
Por lo visto en lo que a del mes la base monetaria está creciendo a un ritmo mensual del 7% y del 55% interanual. Lo está haciendo muy por encima de lo acontecido un año atrás. La demanda de circulante en poder del público crece este mes al 6% mensual y 62% interanual mientras que la de los bancos está cayendo frente al mes anterior pero crece un 81% interanual. Por su parte los encajes bancarios (efectivo mínimo de los bancos en el BCRA) aumenta un 12% mensual y 36% interanual. Desde setiembre pasado el BCRA levantó el pie del acelerador emisor pero poco a poco deberá volver a pisarlo. Claro que mejor, con mucha cautela.
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