Al mejor estilo Domingo Cavallo, cuando días antes de caer el gobierno de Fernando de la Rúa declaró que una de las principales causas de la crisis argentina se debía a Brasil, ayer desde el país vecino se retomó esa línea de pensamiento. El candidato presidencial del oficialismo brasileño José Serra dijo que el Mercosur debe ser revisado, porque fue acordado de una manera «irresponsable y con plazos irrealistas». Para Serra, amigo cercano al presidente Fernando Henrique Cardoso y famoso por asegurar hace dos semanas que si Brasil no realiza reformas «se transformaría en la Argentina», aseguró en plena campaña que el acuerdo del Mercosur «fue irresponsable. Brasil cedió mucho. Fue un crimen que la Argentina mantuviera su régimen automotor». Para Serra «el Mercosur debe ser puesto en términos más realistas», porque cuando se puso en marcha se previó una integración en cuatro años.
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Para tratar de aclarar estas frases de Serra, el embajador de Brasil en Buenos Aires, José Botafogo Gonçalves, defendió la «solidez» del Mercosur e intentó dar una mirada optimista sobre el futuro de la crisis argentina.
En una reunión organizada por el Grupo Brasil, que nuclea a las casi 200 empresas de esa nacionalidad radicadas en la Argentina, Gonçalves dijo que el fin de la asimetría cambiaria entre la Argentina y Brasil contribuyó a superar el principal obstáculo para la integración y marcó la urgencia de montar un programa de políticas comunes tendientes a potenciar la capacidad agroindustrial de ambos países. Reclamó finalmente como «urgente» la recuperación de la capacidad industrial de la Argentina y dejó claro que «una Argentina no industrializada no es algo bueno para Brasil».
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