Washington (AFP, ANSA, EFE) - El Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó formalmente a la auditora Andersen de obstruir la investigación que se lleva a cabo por el vaciamiento del gigante energético Enron. Ello complicó aun más a la empresa, que vio desvanecer en esta semana la posibilidad de fusión o compra por parte de alguno de los otros cuatro gigantes mundiales del rubro auditoría.
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Andersen sólo atinó ayer a denunciar un «abuso extraordinario de poder discrecional» por parte de los fiscales.
El fiscal general adjunto, Larry Thompson, explicó que Andersen permitió la destrucción de «miles de documentos» cuando la investigación ya estaba en marcha. «Bajo la dirección de la empresa, empleados de Andersen participaron en la destrucción sistemática de toneladas de papeles e intentaron purgar grandes volúmenes de datos electrónicos», especificó Thompson al detallar la demanda presentada en un tribunal de Houston.
La auditora adujo que «el Departamento de Justicia se negó a permitirnos relatar nuestra versión a un jurado, en violación a preceptos básicos de justicia».
Andersen admitió en enero la desaparición de documentos, pero negó cualquier consentimiento de la dirección de la empresa. La fiscalía por el contrario sostiene que los ejecutivos «sabían perfectamente que esos documentos eran relevantes a las investigaciones sobre el colapso de Enron», la mayor quiebra de la historia y que roza al propio presidente George W. Bush, íntimo amigo del ex titular de la empresa de energía quebrada Kenneth Lay. Enron habría creado, con el asesoramiento de Andersen, cientos de sociedades paralelas en las que licuaba deudas y pérdidas, y sus directivos especularon hasta último momento con el valor de las acciones contando evidentemente con información privilegiada.
El operativo de destrucción por parte de Andersen se habría extendido a partir de octubre pasado y habría llegado hasta Londres, y se frenó cuando la firma recibió una citación judicial de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para que entregase los documentos relacionados con la auditoría de Enron.
•Estrategia
Andersen adoptó esta semana la estrategia de no declararse culpable y presentar batalla para demostrar su inocencia, luego de negociar infructuosamente un acuerdo con el Departamento de Justicia en los últimos días mientras dialogaba con otras megaconsultoras para una probable fusión. Pero agravando la situación, Ernst & Young y Deloitte y Touche Tohmatsu decidieron abandonar el miércoles las conversaciones, y sólo se mantendría abierto el diálogo con KPMG.
Andersen es también objeto de varias investigaciones de las autoridades estadounidenses -el Departamento de Justicia, el Congreso y la oficina encargada de supervisar los mercados bursátiles (SEC)- y de múltiples demandas en la Justicia por parte de ex clientes y ex empleados de Enron. No pocos analistas consideran que a la empresa sólo le queda el camino de presentarse en quiebra.
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