21 de julio 2004 - 00:00

Deuda: lanzan oferta sin el aval del FMI

Rodrigo Rato
Rodrigo Rato
El equipo económico está decidido a seguir avanzando con el cronograma de la oferta de canje de la deuda en default, a pesar de las demoras del FMI por aprobar las metas. Así se lo hicieron saber ayer altos funcionarios del Palacio de Hacienda a miembros del staff del organismo.

«Por ahora, no hay ningún plan para que el directorio del organismo trate formal o informalmente la tercera revisión de metas»,
se lamentaban ayer en Economía, donde reconocen que continúa habiendo «una serie de diferencias» que no se consiguen destrabar.

La intención oficial es arrancar con el canje formal en setiembre y finalizar todo el proceso a mediados de octubre.
Sin embargo, la falta (por ahora, transitoria) de un paraguas como el que brinda el FMI puede complicar los planes. Varios países desarrollados con mucho peso en el organismo están presionando para que la Argentina se siente a negociar con los acreedores y, eventualmente, mejore la oferta presentada.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, dejó en claro en los últimos días que hay dos aspectos que no aceptará incluir en el nuevo acuerdo, ambos referidos a la reestructuración:

El texto no sugerirá en ningún momento que la propuesta presentada puede tener modificaciones.

No habrá tampoco compromisos por continuar puntualmente negociaciones con los bonistas (Lavagna sostiene que ya hubo 63 reuniones, por lo que ya conoce cómo opinan los acreedores).

• Opiniones negativas

Existen varios directores del Fondo que ya anticiparon su opinión negativa sobre el «caso argentino», salvo que el gobierno dé muestras claras de querer avanzar en la negociación con los bonistas. Entre los principales opositores se encuentran el italiano Pier Carlo Padoan y el japonés KenYagi. También están con una posición dura el británico Tom Scholar y el alemán Karheinz Bischofberger.

Pese a las gestiones efectuadas hasta ahora, no se consiguió que se debatiera el caso argentino en el directorio, aunque sea de manera informal. Ello estaba planeado para el miércoles pasado, pero fue
el propio director gerente del FMI, Rodrigo Rato, quien tomó la decisión de levantar el encuentro, con lo cual le generó un importante traspié a las aspiraciones de Lavagna.

La negociación por la deuda es el principal tema en discusión. Pero también ocupan un lugar central los problemas para avanzar en una ley de coparticipación federal, las demoradas auditorías a los bancos Nación y Provincia y los atrasos para renegociar contratos con privatizadas. «La verdad es que ninguno de estos temas está cerrado; siguen las discusiones en todas las áreas», reconoció una alta fuente del Palacio de Hacienda.

Ahora, los tiempos se acortan.
La última fecha para conseguir la aprobación formal del acuerdo por parte del directorio del Fondo es el 6 de agosto. Después, habrá dos meses de receso por las vacaciones de verano. Según especulan en Economía, si en los próximos siete días no se logra destrabar la negociación, es prácticamente imposible que se consiga el visto bueno hasta principios de setiembre.

• Presentación

Hasta ahora, lo único que se tratará formalmente sobre la Argentina será el trabajo sobre «El rol del Fondo en la Argentina entre 1991 y 2001». La fecha de la presentación de la Oficina de Evaluación Independiente que investigó sobre el tema será el próximo lunes.

Mientras tanto, el gobierno continúa avanzando para lanzar la reestructuración, que por ahora no cuenta con el visto bueno (ni formal ni informal) del Fondo ni del resto de los organismos multilaterales.

El próximo paso es esperar una respuesta de la Securities and Exchange Commission (SEC), el órgano de contralor bursátil estadounidense, sobre la presentación realizada por la Argentina sobre las características del canje de la deuda en default por los nuevos títulos. Se espera que recién después de mediados de agosto estaría la aprobación de la SEC, tras lo cual se efectuará una presentación similar en las bolsas europeas y en Japón.


A esta altura, todo indica que los planes oficiales sufrirán importantes demoras. No sólo está en duda la posibilidad de conseguir una masa crítica de acreedores que acepten la oferta, sino también de concluir con la oferta antes de fin de año.

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