16 de octubre 2011 - 15:41

"El ambiente sindical está exacerbado, habría que mejorar esta situación"

Arturo Acevedo, presidente de Acindar.
Arturo Acevedo, presidente de Acindar.
Entrevista de Liliana Franco   

La semana pasada Acindar comenzó a suspender personal, situación que se asoció a las medidas similares que tomaron algunas automotrices y textiles. La desaceleración de la economía de Brasil obligó a algunas empresas a suspender turnos o reducir las horas trabajadas. Sin embargo, a través de un comunicado, Acindar explicó que no fue su caso y que la suspensión de personal tercerizado no tenía relación con un freno de la actividad.

Arturo Acevedo, el presidente de Acindar, explicó este tema en una entrevista exclusiva a ámbito.com. Asimismo, analizó las perspectivas económicas para el 2012. Estimó que las demandas salariales se ubicarán en torno del 20/25%, la inflación en el 20%, habló de las dificultades para mantener el superávit comercial y de un tipo de cambio controlado deslizándose hacia fin del 2012 a 5 pesos.

En cuanto a sus expectativas frente al previsible nuevo mandato de la presidenta Cristina Kirchner, Acevedo espera que el gobierno vaya gradualmente bajando el nivel de subsidios; que finalmente las estadísticas oficiales sean creíbles, y que se haya más dialogo entre los empresarios y el gobierno. Un factor de incertidumbre empresaria que surgió en el último Coloquio de IDEA, es el tema sindical y la reducción de la rentabilidad empresaria. El titular de Acindar sostuvo que "el ambiente sindical está un poco exacerbado y que sería deseable mejorar la relación" al tiempo que reconoció que su compañía tuvo una baja de la rentabilidad (producto del aumento de costos y la estabilización de los precios) del orden del 10%. Respecto de la crisis mundial, señaló que afectará a la Argentina. A continuación los aspectos más salientes de la entrevista con ámbito.com.

Periodista: ¿Hay suspensiones en Acindar?

Arturo Acevedo: Como toda empresa global y mundial, Acindar está en continuo movimiento, las cosas nunca son estables ni estáticas. Es un continuo proceso de ajustar la producción para tener una empresa eficiente y que pueda exportar y subsistir. Esta situación ocurre todos los días y no es una cosa puntual. En estos momentos, estamos encontrando que tenemos que hacer ajustes de la estructura productiva de la compañía, tenemos que enfocar más nuestros sistemas y estamos haciendo algunos ajustes en personal contratado que son necesarios.

P.: ¿Usted diría entonces que estas suspensiones corresponden más a una parada técnica?

A.C: Exactamente, es el día a día. Uno a veces exporta más; a veces Brasil es más competitivo; a veces Argentina, y uno se va adaptando a esos cambios. Esto influye en la actividad económica de la empresa.

P: ¿Estas suspensiones, por cuanto tiempo serán?

A.C.: Las suspensiones corresponden a personal tercerizado y de empresas contratistas. Es personal que efectúa reparaciones, mantenimiento, etc. Como hay una menor actividad en algunos sectores, estamos ajustando pero hemos acordado que perciban el 75% de sus salarios de bolsillo. Esto les permite recibir ingresos y reubicarse dentro de la zona. Respecto al tiempo, es variable, y si dentro de poco tiempo hay más actividad, este personal vuelve a trabajar a la empresa. Me preocupa que se piense que esto es consecuencia de un tema puntual producto de la crisis, etc. Esto responde al día a día en un país y en un mundo que cambia todos los días.

P.: Si no estuviéramos ante una desaceleración del crecimiento de Brasil y una crisis internacional, estas suspensiones no hubieran trascendido....

A.C.: Exactamente, porque no responden a la coyuntura.

P.: ¿Cómo le fue este año a la compañía? Y ante el escenario de incertidumbre internacional, ¿cuáles son las perspectivas?

A.C.: La actividad de la empresa es muy diversa. Nuestra producción se destina a la construcción, a la industria y al campo. Además vendemos al mercado interno y externo. Hoy en día la empresa está exportando alrededor del 20% de su producción. Este año la construcción anduvo muy bien, el tema del agro también está demandando y todo lo que es industria, si bien sabemos lo que está pasando ahora con el sector automotriz, también anduvo bien. Como contrapartida, Brasil tiene problemas con su industria automotriz, el real se ha devaluado un poco, entonces la competitividad baja. En este marco, nuestras exportaciones a Brasil hacia el futuro serán menores, pero buscaremos otros mercados, vendemos a otros países del Mercosur y del resto del mundo. Resumiendo, este año ha sido bastante bueno para la compañía.

P.: En general se estima que Brasil crecerá el año que viene cerca de 3,5%, es decir no sería una situación tan difícil como en el 2009. Ese año, ¿en cuánto cuanto afectó a la empresa la desaceleración de la economía brasileña?

A.C.: Tuvo un impacto cercano al 10%, pero como le vendemos al mundo tratamos de compensar con otros mercados. El negocio siderúrgico es muy dependiente de los costos de energía y mano de obra, por eso se trata de mantener la planta siempre funcionando al 100% de actividad. Cuando baja un mercado tiene que compensarlo subiendo otro, pues subir y bajar el nivel de producción es ineficiente y provoca mayores costos.

P.: En la encuesta de IDEA, las empresas manifestaron que están teniendo pérdida de rentabilidad. ¿Cuál es la situación en su compañía?
A.C.: La rentabilidad, indudablemente, ha sido afectada, ha bajado debido al aumento de los costos internos y a un amesetamiento de los precios de venta a nivel internacional, o sea que la rentabilidad ha sufrido una disminución en el orden del 10 al 15%. Nuestros costos básicos son mineral de hierro, que ha tenido un aumento muy fuerte, el otro factor es la mano de obra, que subió de manera importante (los aumentos de salarios siempre se ubicaron por encima del 25%) y la energía eléctrica que también ha tenido un ajuste acercándose más a los valores internacionales. Así que todos nuestros costos internos han subido. Ahora, también es cierto que los precios de venta no han aumentado tanto, entonces esta convergencia de suba de costos y estabilización de los precios de venta nos ha comido un poco de rentabilidad.

P.: Como toda empresa deben tener estimaciones macroeconómicas para el 2012, ¿en cuánto estiman la inflación para el año que viene, el crecimiento del PIB y el tipo de cambio?

A.C. Estamos usando los índices promedio de todas las consultoras privadas que estiman una inflación cercana al 20%. El crecimiento de la actividad lo estimamos en el orden del 4%. El tipo de cambio controlado con un cierto deslizamiento para fin de año llegando a 5 pesos el dólar.

P.: ¿En qué orden estima que serán las demandas salariales?

A.C.: Y las demandas salariales creo que van a intentar acompañar la inflación, es decir en el orden del 20 al 25%.

P. ¿Cree que se podrá mantener el superávit comercial?

A.C.: Va a ser difícil, vamos a depender del campo para mantener el superávit.

P.: ¿Cree que finalmente vamos a tener un Indec creíble?

A.C.: No sé si ocurrirá, pero estoy convencido de que debería ocurrir. Pensar que uno maneja un país sin índices creíbles para poder tomar decisiones creíbles, es imposible. Es como tratar de manejar un negocio sin saber cuánto uno produce, no tiene ningún sentido. Es una tarea que el gobierno va a tener que enfrentar y blanquear.

P. ¿Piensa que el gobierno irá gradualmente eliminando subsidios?

A.C.: Creo que lo debe hacer y lo va a hacer porque el sistema en el largo plazo no es sustentable. Hay que hacer ajustes, y no se tiene que hacer de una forma dramática y puntual. Pienso que será gradual, pero que se irá en ese sentido.

P.: Dado que previsiblemente continuará actual administración, ¿qué le pediría a la presidente Cristina de Kirchner para implementar en esta nueva etapa?

A.C.: Primero previsibilidad en el mediano y largo plazo, mediano plazo me refiero a los próximos cinco años, saber cuál es el horizonte. Qué va a ocurrir en el país en el tema de inflación, dólar, cómo va a ser la relación con los sindicatos, cómo vamos a manejar las variables que hacen al negocio: es decir cómo voy a poder vender y cómo van a fluctuar mis costos. Cuanto más estables y previsibles sean estas variables, más eficiente podré ser.

P.: ¿Hoy no tiene muy en claro que podrá hacer el gobierno?

A.C.: Yo no lo tengo del todo claro, no sé bien qué va a ocurrir con los gremios. El ambiente sindical está un poco exacerbado y esto influye en todas la empresas, sería deseable mejorar un poco esa relación. También la inflación es un tema que preocupa a todos y el dólar es otro punto importante.

P.: ¿El proyecto de presupuesto para el 2012 no le da esas señales?

A.C.: Yo no estoy muy convencido de que el presupuesto sea realmente un presupuesto como lo entendemos en la industria, creo que marca un lineamiento general, pero que después a fin de año las cosas cambian y los presupuestos no se cumplen. La Presidente de Argentina tiene una autoridad y un empuje muy grande, así que las señales que da marcan los lineamientos y esto es lo que creo que hay que reforzar.

P.: ¿Mejorará el dialogo Gobierno-empresas?

A.C.: Hay que mejorar el diálogo, lograr una integración más profunda. El gobierno tiene muchas responsabilidades y el empresariado tiene mucha experiencia y conocimiento. Si pudiéramos lograr un mejor entendimiento de las partes, sería mejor para el país.

P: ¿Usted tiene contacto con el gobierno?

A.C.: Relativamente. No tengo demasiado contacto con el gobierno, quisiera tener más.

P: La Presidente suele decir que este modelo apuesta al desarrollo del mercado interno, sin desmerecer las exportaciones a las cuales hay que agregar valor, y que el salario contribuye al mercado interno. A grandes rasgos, ¿usted coincide con este esquema?

A.C.: Coincido con el concepto. Nos queda bastante camino por recorrer, pero con el concepto estoy totalmente de acuerdo.

P.: ¿Cómo ve la situación internacional?

A.C.: Respecto a los Estados Unidos es un problema de baja actividad que estimo se va a resolver, tardará un poco más o un poco menos, pero se va a resolver. El caso de Europa es más complicado porque en realidad se habla de una Unión Europea, pero no hay unión económica, ni de leyes, y pretender eso sería hablar de una sola Europa que no veo que vaya a ser posible. Estas dos potencias generan una desestabilización mundial que a la larga tendrá un impacto sobre el país y esto me tiene con cierto grado de preocupación.

P.: Pero Argentina pertenece al grupo de países emergentes que han demostrado ser un motor importante de la economía mundial. En este sentido, dicen que Argentina no puede perder otra vez esta gran oportunidad histórica. ¿Usted cree que estaremos por llegar a ser el gran país que siempre pudimos ser y no fuimos?

P.: Es una pregunta bien compleja. El potencial de ser un gran país, Argentina lo tiene desde hace mucho tiempo, pero depende más de las decisiones que tomamos con empresarios, como gobierno, como sociedad, ahí esta la cuestión. Todavía no hemos logrado como sociedad argentina, insertarnos efectivamente en el mundo, la posibilidad está y va a depender de nosotros. Si lo vamos a lograr o no, es una respuesta que no me animo a ser el único que la conteste.

P.: ¿Qué autocrítica cree que los dirigentes empresarios deberían hacerse? Porque la pérdida de oportunidades no es responsabilidad de un solo sector...

A.C.: No, totalmente. No, este no es un tema que se le pueda imputar a un solo sector o a una persona, es un problema de la sociedad en su conjunto. Respecto a la autocrítica, el empresariado argentino todavía está demasiado fragmentado, no trabaja en forma cohesionada con una visión menos individualista y más colectiva. Tenemos que aprender mucho de otros países de Europa, de Estados Unidos, Brasil mismo. Todavía somos una sociedad industrial y de negocios fragmentados, individualistas, con muchas visiones de corto plazo. Esto es lo que deberíamos tratar de mejorar para contribuir a integrar el país al mundo.

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