Nueva York - FleetBoston Financial, el séptimo banco más grande de Estados Unidos, anunció ayer el congelamiento de sus inversiones en América latina y la posible venta de activos en la región como su firma de inversiones Robertson Stephens. El director general de la corporación, Chad Gifford, explicó en una conferencia con analistas financieros que la institución ha decidido dar un giro importante a su estrategia y concentrarse a partir de ahora en negocios con menor riesgo y más típicos de un banco.
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«Nuestros accionistas no van a tener que preocuparse más por el riesgo de algunas de nuestras líneas de negocio. Produciremos a partir de ahora prudentes y predecibles resultados», agregó Gifford, de 59 años, director del banco desde enero, tras suceder a Terry Murray. FleetBoston, sexto banco en la Argentina con más de 100 oficinas, decidió aprovisionar 1.100 millones de dólares que tenía en el país tras la crisis provocada por la devaluación del peso y las medidas consecuentes que tomó el gobierno de Buenos Aires.
El año pasado las operaciones latinoamericanas generaron 9% de los ingresos del banco norteamericano, en especial en Brasil y la Argentina, donde está concentrada su cartera de préstamos de entre 13.000 y 16.000 millones de dólares. Los analistas financieros recibieron positivamente el cambio de rumbo que decidieron los directivos, por entender que elimina incertidumbres, y reconocieron que el reto que tiene Gifford es lograr una mayor rentabilidad en el negocio bancario principal. «Es muy positivo. Es exactamente lo que estamos buscando desde hace tiempo. Son buenas noticias», declaró al respecto Andy Collins, uno de los analistas de la firma US Bancorp Piper Jaffray.
El anuncio hizo que las acciones de FleetBoston experimentaran una fuerte corriente de compras en Wall Street y a medio día de ayer subían 2,30 dólares, equivalente a 6,9%, hasta los 35,78 dólares. Los títulos habían acumulado hasta el martes una pérdida de 2% desde principios de año. En la conferencia telefónica, Gifford confirmó las intenciones del banco de vender su firma de inversiones Robertson Stephens, una subsidiaria que estaría valorada entre 500 y 600 millones de dólares, por debajo de los 800 millones que pagó por ella en 1998.
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