15 de marzo 2002 - 00:00

"Empresas argentinas son inviables así"

Oscar Vicente, principal ejecutivo del grupo Pérez Companc, conmovió ayer los mercados al afirmar que en la actual situación las empresas "son inviables" en la Argentina. La declaración hizo bajar casi 15% la acción de Pérez Companc; una posterior aclaración permitió la recuperación, y cerró con una caída de 4,4%. Ya Gregorio Pérez Companc había viajado a Santiago de Chile en las primeras semanas del gobierno de Eduardo Duhalde para decirle a Carlos Menem que, de mantenerse el rumbo de la economía, sus empresas no serían viables en la Argentina. En realidad, Vicente ayer dijo que Pérez Companc -igual que otras empresas de serviciosno podría sostenerse indefinidamente con tarifas pesificadas uno a uno, al tiempo que deben pagar deudas en dólares según el mercado libre. "Pero no creo que esto se mantenga: va a haber una corrección y estamos conversando eso con el gobierno", agregó.

Empresas argentinas son inviables así
El impacto de los dichos de Oscar Vicente -vicepresidente ejecutivo del grupo Pérez Companc- en un ámbito académico fue tan fuerte que hizo trastabillar el valor de la acción de su empresa: el papel llegó a caer ayer cerca de 14%.

¿Qué dijo el ejecutivo? Básicamente, que «de continuar las tarifas a un peso, y a la vez vernos obligados a ir al mercado libre y pagar el dólar a 2,40 para saldar nuestro endeudamiento, Pérez Companc será inviable». De todos modos, el ejecutivo se apresuró a aclarar que «no creo que esto se mantenga: alguna corrección va a haber, y eso es lo que estamos conversando con el gobierno. Pero es complicado, es complicado...». Agregó que «sabemos que algunas empresas pueden no ser factibles en las actuales circunstancias, pero la mayoría sí».

Pero como algunos se quedaron con la primera parte, la acción se desplomó. A media rueda, Vicente salió a aclarar sus dichos y el papel cerró 4,44% abajo, recortando pérdidas. «Todos los negocios de la compañía son viables», dijo en declaraciones periodísticas.

Vicente recordó haber dicho por la mañana que «en la actual crisis que vive el país todas las empresas son inviables. Lo dije una vez y volví a aclararlo: todos los negocios de Pérez Companc son viables. No tenemos problemas y hemos cumplido con nuestras obligaciones, hemos honrado nuestros compromisos con los acreedores externos, pese a la gravedad de la situación».

Durante su exposición, Vicente recordó que la deuda de corto plazo de su grupo (la que vence durante 2002) asciende a u$s 1.200 millones, y que los activos financieros de Pérez Companc rondaban los u$s 600 millones. Agregó que ese dinero no lo destinaría a pagar deudas, «sino a mantener el flujo de caja», y que esperaba en la renegociación de la deuda obtener de sus acreedores «un alargamiento de los plazos y menores tasas de interés». PeCom debe otros u$s 1.400 millones cuyos vencimientos operan entre 2004 y 2007.

El grupo enfrentaría el pago de una ON en las próximas semanas, cuyo cumplimiento en tiempo y forma (según se vio ayer) no estaría asegurado, a los ojos del mercado.

Seguramente también impactó a los inversores su admisión de que el grupo PeCom ya no podrá manejar desde Buenos Aires sus filiales en el exterior.
«Probablemente la empresa de Venezuela la manejemos desde Venezuela, la de Brasil desde Brasil... También Ecuador, donde encontramos petróleo en la selva, podría ser manejada desde Brasil. Hasta ahora se las financiaba desde la Argentina, pero eso ya no es posible, porque si hoy voy al Banco Central a pedir que me autoricen a enviar u$s 20 millones a Ecuador para perforar un pozo, no nos darán ni un peso...».

En relación a las dificultades para remitir fondos al exterior, Vicente enfatizó que «así no podemos seguir porque paramos el país. La infraestructura es muy buena, y se han invertido centenares de millones en modernizarla, pero si no se le hace el mantenimiento corremos el riesgo de quedarnos sin servicios en poco tiempo.»

El empresario afirmó que en la actual etapa no ve conveniente que el sector participe del gobierno. «Creo que debemos ser acompañados por el Estado para renegociar la deuda, como un paraguas para conversar con los acreedores de lo que yo llamo «QTT»: quita, tasa, tiempo. Pero a la vez pienso que los empresarios también debemos acompañar al gobierno en las conversaciones sobre la deuda, como para estar al tanto de lo que está sucediendo».

Tampoco se mostró partidario de capitalizar parte de su deuda, mecanismo al que otras empresas han apelado con diversa fortuna. «Vamos a conversar con los bancos para obtener alargamiento de plazos, menores tasas... Pero no nos gusta capitalizar deuda». Y agregó que «en tres meses como máximo debemos alcanzar un acuerdo con los acreedores».

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