12 de octubre 2011 - 09:18

Francia dice que no usará al Fondo Europeo para apoyar a sus bancos

Francia no recurrirá al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para recapitalizar sus bancos, en el caso de que necesitaran ayuda pública, aseguró el miércoles la ministra del Presupuesto y portavoz del gobierno, Valérie Pécresse.

"El FEEF podrá prestar a algunos Estados que necesiten estos préstamos para recapitalizar su sistema bancario (pero) Francia no recurrirá al FEEF", declaró Pécresse al término del consejo semanal de ministros.

Hasta ahora, Francia había dado a entender que prefería recurrir al FEEF y no a capitales estatales, un debate que la sigue enfrentando a Alemania y que tampoco ha sido zanjado a nivel europeo.

Al igual que el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, Pécresse recordó que el gobierno privilegia la recapitalización "mediante aporte de capitales privados".

"Ahora, si se necesitan capitales públicos, pues bien, el Estado francés está dispuesto a hacerse cargo", indicó la portavoz del gobierno francés, tres días después de que el presidente conservador Nicolas Sarkozy,se reuniera en Berlín con la canciller Angela Merkel y ambos anunciaran su compromiso de recapitalizar los bancos que sufren por la crisis de la deuda en Europa. "No hay economía próspera sin bancos estables y fiables", declaró Sarkozy el domingo.

El martes, el canciller francés dijo, por primera vez, que Francia está preparada para inyectar "capital público" para respaldar sus bancos, pero únicamente "si es necesario y como último recurso".

"Hoy en día, no tenemos ninguna duda sobre la solidez de los bancos franceses", repitió Pécrese, antes de admitir que "existen turbulencias en los mercados financieros que convirtió en una necesidad aumentar el capital de los bancos europeos", precisó la ministra francesa antes de indicar que "Europa debe mostrar su solidaridad frente al nerviosismo del mercado y al mismo tiempo, debe darse una regla de juego colectiva".

Pécresse indicó que esa "regla colectiva" se definirá "en función de la situación actual de tensión en los mercados" y que podría apartarse de los objetivos establecidos en las convenciones bancarias internacionales como Basilea III. "Es posible que la regla política que fijemos esté desconectada más o menos de (esos) objetivos", advirtió.

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