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Aparte volvió a tener expresiones duras para nuestro país por «Canal 9», en el programa «Hora clave». por ejemplo, al expresar que ningún mandatario del vecino país haría en el futuro un trato con la Argentina tras incumplir ésta el Protocolo Interconexión Gasífera de 1995 y recortar hoy entre 15% y 20% de las exportaciones del fluido de empresas privadas.
Inevitablemente hay que responder que no se puede forzar protocolos -como se hizo con el ex presidente Carlos Menem en 1995 por la gran simpatía que sentía y debe seguir sintiendo por el país vecino y trasandino- de cumplimiento imposible porque el nuestro no es un «país gasífero» (ni «petrolero») sino apenas un país con petróleo y gas. Algo muy distinto, limitante. Las reservas de gas conocidas hoy pueden extenderse a 13 o 15 años por tanto no se debería exportarlo, incluyendo al sur brasileño, aunque Menem haya sido presionado a tener un gesto amigable porque Chile no puede obtener gas de su vecino Bolivia, un «país gasífero» real por el rencor boliviano de haber sido vencido en una guerra que le costó perder su salida al mar. Bolivia trabó la venta de gas a EE.UU. atravesando territorio del norte chileno porque le habría permitido a éste abastecerse. El 18 de julio próximo un plebiscito respaldará, o no, la política de ventas de energía del actual presidente Carlos Mesa.
También se equivoca el periodista Cavallo al decir que Chile les compra gas a empresas privadas argentinas a raíz del protocolo logrado con Menem. Ni en Chile, ni en la Argentina, ni en ningún país se necesitan «protocolos» a nivel presidencial para intercambiar productos legítimos. Suena a «autorización» y los protocolos de este tipo son para fomento de actividades bilaterales. Por eso no los ratifica el Congreso Nacional. Hace un mes, el presidente Néstor Kirchner y el presidente Lula Da Silva firmaron algo similar para acompañarse mutuamente ambos países en pedidos ante el Fondo Monetario como, por ejemplo, excluir el gasto en obras de infraestructura dentro del superávit exigible. El Fondo se lo concedió a Brasil pero no a la Argentina. ¿Kirchner debería reclamarle a Lula por incumplimiento de ese protocolo forzado porque los brasileños -que no están en default privado como nosotros- se beneficiaron unilateralmente? ¿Podría exigirle nuestro presidente el sacrificio de rechazar tal beneficio y agudizar el sufrimiento del pueblo brasileño? Ciertamente no. Y no se dijo oficialmente nada desde la Casa Rosada.
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