El mercado tuvo la primera indicación de que la mudanza era una decisión tomada con la aparición de un aviso en el que -sin aclarar de qué empresa se trataba- se solicitaba cotización para la compra de varios centenares de posiciones de trabajo. Una breve averiguación permitió a este diario determinar que se trataba del Correo Argentino.
Según el contrato de concesión, los operadores del correo deben abandonar el histórico edificio el último día de agosto de este año, a menos que las partes (la Secretaría de Comunicaciones y la empresa) acordaran lo contrario. Pero ya sería casi un hecho que los empleados del correo trabajarán en otra parte a partir de setiembre. La incógnita ahora es cuál será el destino que le dará el Estado al bellísimo predio de la calle Sarmiento. Se sabe que la Secretaría de Comunicaciones trasladaría allí todas sus dependencias de atención al público que dependen de la
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