24 de abril 2002 - 00:00

Para los empresarios, el problema es falta de poder de Duhalde

Entre los empresarios, la renuncia de Jorge Remes Lenicov se interpretó como una severa profundización de la crisis en el plano político y económico. Las filiales de empresas extranjeras revelaron la «preocupación» y el «desconcierto» de sus casas matrices que se comunicaron varias veces con Buenos Aires, ayer por la tarde, para conocer cómo iba desenvolviéndose la situación.

En algunas petroleras hubo coincidencia en señalar que la cuestión de fondo no pasa por quién termine siendo ministro de Economía. En una de ellas se dijo: «Basta que no se trate de un irresponsable dispuesto a dar un golpe emisionista que nos lleve a la hiperinflación, el nombre del ministro carece de importancia, el problema es la falta de autoridad que hoy tiene el Presidente

En algunas compañías, el razonamiento fue aun más allá. Dijeron «necesitaríamos un presidente electo por un caudal importante de votos y con las dos cámaras totalmente renovadas para que haya liderazgo, y se pueda alinear a la sociedad detrás del modelo de país que se quiere alcanzar».

• Remiendos

Las críticas también se centraron sobre Eduardo Duhalde. Un empresario de la alimentación dijo: «Remes trató de remendar lo que Duhalde iba haciendo, pero no podía imponer su criterio, porque el Presidente era el que terminaba haciendo, y hoy no tiene autoridad ni para convocar al grupo bonaerense que le responde a él».

Siempre negándose a que se difunda el origen de la opinión, otros voceros empresarios pusieron el acento en la crisis y en la necesidad de decisión política para encararla. «Ahora -dijo el representante de una multinacional-hay que reinventar el sistema financiero, aprobar aumentos en las tarifas de servicios públicos, armar un plan social, admitir que hay que subsidiar a los 'ñoquis' pero pagándoles 20% de lo que cobran, en-columnar a las provincias para que dejen de hacer clientelismo político, en fin, son decisiones que requieren mucho coraje y Duhalde ya demostró que no lo tiene.»

En las empresas privatizadas en particular, la crisis institucional aumentó la preocupación que ya tenían sus directivos. «En este momento no hay nada concreto, no sabemos quiénes son los interlocutores, ni cuál es el plan», dijeron en una compañía con mayoría española entre los accionistas.

Para algunas privatizadas, la renuncia de Remes implica empezar de nuevo las negociaciones por un ajuste de tarifas. Para otras, «todo lo que se hizo hasta ahora es nada, estábamos en tratativas con una comisión técnica, sabiendo que el tiempo se definía en otro lado».

• Preocupación

«Eramos conscientes de que la decisión política era en otro momento y con otros actores, no con la comisión renegocia-dora y probablemente ni siquiera con Remes, pero lo que preocupa es que otra vez la precipitación de la crisis deja en un plano secundario la situación de las empresas privatizadas», afirmaron en otra compañía en relación con la pesificación de las tarifas, en medio de un fuerte ajuste cambiario que incide en los insumos y en el peso del endeudamiento externo.

En las empresas en general, se notó además una gran inquietud por la extensión del feriado bancario. En forma casi unánime se indicó que si sigue el feriado y los comercios no aceptan tarjetas, «
puede dispararse una violencia social que está latente». En las compañías se teme en particular por los conflictos sociales que se estarían gestando en el primer y segundo cordón del conurbano bonaerense, y en Córdoba.

Hay cierto temor, además, de que un estallido resulte incontenible para la clase política y termine afectando a las empresas, en especial los bancos y las compañías de servicios públicos. «
Este gobierno nos dio un golpe macabro, porque desplegó un alto contenido ideológico contra nosotros», dijeron en una empresa de gas.

La crisis desatada entre lunes y ayer frenó las negociaciones por el precio de la luz y el gas en el invierno, y de hecho, el feriado cambiario y la tensión social, obligan a las compañías a reprogramar vencimientos, aunque no lo hagan oficialmente, y a parar por ahora los cortes de servicio. Como contracara, el mantenimiento se está haciendo sólo en casos imprescindibles y las reparaciones se demoran mucho más allá del tiempo promedio de los últimos años.

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