El mercado libre del dólar hizo volver muchas de las costumbres que por diez años estuvieron olvidadas. En la Bolsa de Comercio, por ejemplo, desde el comienzo de la devaluación volvieron las operaciones de los «arbolitos internos», socios de la Bolsa que compran y venden dólares, hasta hace 15 días dentro del antiguo recinto, y en la actualidad en el hall de entrada del edificio nuevo. El lugar ya pasó a ser conocido como «Sherwood», en recuerdo del bosque donde actuaba Robin Hood. Aunque lo que allí sucede dista mucho de parecerse a esa historia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El nombre clave sirve también para cubrir las apariencias y no llamar a los socios de la Bolsa que compran y venden dólares con el mismo nombre que los comunes arbolitos de la calle.
El sistema aporta algunos beneficios: por ejemplo, para comprar y vender dó-lares en Sherwood no hace falta hacer colas y en algunos casos se pueden conseguir precios inferiores a las casas de cambio. Además la posibilidad de hacer la operación de inmediato da más tiempo para jugar con las subas y bajas del día.
Ese mercado que opera en el hall de entrada a la Bolsa de Comercio sobre la calle 25 de Mayo, está ahora integrado por no más de 30 socios de la Bolsa que compran y venden montos que en origen eran bajos y que se fueron incrementando en los últimos días.
Las operaciones comenzaron en el recoleto ámbito del recinto viejo de opera-ciones, hoy convertido en un amplio living con sillones, pero por la queja de un socio el cambio no se puede hacer más allí y se trasladó a la planta baja del nuevo edificio, justo donde se encuentran las escaleras mecánicas que conducen al recinto.
Dejá tu comentario