17 de abril 2002 - 00:00

Serio: alcanzaría a u$s 4.300 millones default de empresas

Serio: alcanzaría a u$s 4.300 millones default de empresas
De la mano de la maxidevaluación que sufrió el peso en los últimos tres meses, el número de grandes empresas que podrían caer en cesación de pagos (default) de aquí a fin de año se acrecentó significativamente. Según dos informes que circulan en la City porteña y a los que tuvo acceso Ambito Financiero, durante este año el total de incumplimientos (considerando declaración abierta de default o anuncio de reprogramación de deuda) podría ascender a 70 por ciento de los vencimientos de capital más intereses de las obligaciones negociables emitidas por las grandes empresas, lo que equivale a u$s 4.320,4 millones, a menos que se produzca un cambio radical en la situación económica.

Por ello, no extrañó la decisión del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, de pedir a los países del G-7 que congelen hasta fin de año las acciones legales contra empresas argentinas endeudadas en el exterior.

En lo que va de 2002 ya fueron 41 las compañías de envergadura que se declararon en default o anunciaron la reprogramación de sus obligaciones, lo que implica un monto total de u$s 1.850,62 millones, un récord cuatrimestral histórico para el país. La lista incluye nombres impensados hasta algunos meses atrás como MetroGas, Telecom y Aguas Argentinas.

• Escenarios

Pero la cuestión no termina allí y en la City es un secreto a voces que lo peor está por venir. Las estimaciones de varias consultoras dan cuenta de tres posibles escenarios. El primero supone un acuerdo con el FMI que incluya al menos u$s 5.000 millones adicionales al «roll-over» (sin contar las ayudas que podrían llegar de otros organismos) y un dólar flotando entre $ 2,40 y $ 2,70 de aquí a fin de año, donde se comenzarían a vislumbrar los primeros síntomas de recuperación. En este caso el nivel de incumplimiento (sumando defaults y reestructuraciones de deuda) alcanzaría a 40% del total de vencimientos hasta fines de diciembre.

Un acuerdo parcial con el FMI que gire fondos para hacer frente a los pagos con este organismo, pero que sea visto como una paso previo mientras se espera por las reformas de fondo (eliminación de la Ley de Quiebras y subversión económica realizadas, seguidas por una reducción del gasto público que permita equilibrar las cuentas y el estricto cumplimiento de las pautas de emisión monetarias) sería el segundo escenario. Aquí se pronostica un dólar entre $ 2,70 y $ 3,20, lo que según la correlación entre la cotización de la divisa con la cantidad de defaults implicaría un porcentaje de incumplimientos en torno a 55 por ciento.

Por último, el peor de los mundos sin dudas se trata del fracaso de las negociaciones con el Fondo. En tal situación se espera una nueva caída de la actividad interna vía una fuerte retracción adicional de la demanda, donde el grueso del dinero en circulación buscaría refugio en el dólar llevando su cotización rápidamente a niveles superiores a $ 3,20 para terminar el año en valores cercanos a $ 4 o más. Así, el cuello de botella que supone para las empresas recibir sus ingresos en pesos y afrontar sus obligaciones en dólares llevaría a que 70 por ciento de las compañías se declaren en default o deban renegociar imperiosamente sus compromisos más cercanos. Claramente, las más expuestas son las empresas estrechamente ligadas al nivel de actividad del mercado interno, denominadas cíclicas, con alto nivel de endeudamiento en dólares a corto y mediano plazo y con dificultades para atar el precio de sus servicios o productos al dólar o recibir directamente sus ingresos en esa moneda sin resignar una parte importante del mercado. La descripción encuadra con un gran porcentaje de las compañías de servicios, telecomunicaciones y algunas privatizadas. Los bancos son un caso aparte, ya que si bien están amenazados por la pesificación asimétrica y la desconfianza imperante en el sistema financiero, aún resta conocer la implementación del bono que planea lanzar el gobierno por $ 14.000 millones para compensar el desbalance.

• Meses clave

Para los analistas está claro que existen dos meses clave en el mapa de vencimientos anuales de obligaciones negociables porque acumulan las mayores deudas. Se trata de julio cuando vencen u$s 932 millones y agosto, mes en el cual caducan deudas por un total de u$s 750 millones.

Para Rafael Ber, de la consultora Argentine Research, el horizonte de las grandes empresas se presenta sumamente complicado. Sin embargo, el analista destacó a Ambito Financiero que aún restan definirse una serie de cuestiones que podrían modificar sensiblemente el panorama, ya sea para un lado o para el otro. Entre ellos destacó las modificaciones o derogación de la Ley de Quiebras y el desenlace de las negociaciones con el Fondo.

Su diagnóstico coincidió con el de
Hernán Fardi, de Maxinver, quien explicó que las empresas de servicios están endeudadas en dólares y a la vez atadas a un régimen tarifario en pesos, con lo cual la posibilidad de mantener inalteradas sus actividades en la Argentina dependen en gran medida de sus ingresos en el resto del mundo y la decisión de sostener con ellos las pérdidas de las sucursales locales.

• Calificaciones

En rigor, la deteriorada situación financiera de las principales firmas argentinas también se reflejó en las calificaciones de las evaluadoras de riesgo. Por caso, 26 empresas locales que hasta los últimos dos meses estaban catalogadas por Standard & Poor's (S&P) con notas entre «B» y «CCC+» hoy son evaluadas con calificaciones de «SD» (selective default) o «D» (de-fault), lo que genera un manto de dudas sobre las posibilidades de estas compañías para fondearse en el exterior aún en el mediano plazo. Más aún, la semana pasada S&P emitió un informe señalando que la tasa de default a nivel mun-dial durante el primer trimestre de 2002 alcanzó el ré-cord de 4,16 por ciento del total de vencimientos, en gran medida a raíz de los incumplimientos de empresas argentinas. De las 94 firmas que se declararon en cesación de pagos 38 corresponden a la Argentina.

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