19 de febrero 2008 - 00:00

"Superávit es ficticio. La situación fiscal está muy complicada"

Agustín Monteverde
Agustín Monteverde
«El superávit fiscal es ficticio. Sin el traspaso de fondos de las AFJP al sistema público, y aun sin contar el efecto de la inflación, habría déficit.» Lo dijo el economista Agustín Monteverde, de la consultora M&A, que además anticipó que habrá una importante desaceleración en la actividad económica, que en algunos sectores ya se registra.

Esto es lo destacado del diálogo que mantuvo Agustín Monteverde con este diario:

Periodista: Desde hace tres años usted anticipa el dato de inflación y advierte sobre la gravedad de la situación. ¿Es la suba de precios el problema más grave de la Argentina?

Agustín Monteverde: Hay varios problemas. La inflación es un tema serio y grave, aunque peor todavía es la distorsión de precios relativos, porque de allí es muy difícil salir.

P.: ¿Se refiere a tarifas específicamente?

A.M.: Sobre todo a los precios regulados y congelados desde hace 8 años. Si no se hace una mejora, aunque impacte en la inflación, habrá problemas principalmente en el abastecimiento de energía. Ese es otro de los grandes conflictos.

P.: ¿Ya hay crisis energética?

A.M.:
Sí, y si no se reacomodan precios, vamos hacia una economía con candelabros y carretas. El momento crítico será primero en marzo, cuando el país vuelve a la normalidad y hay riesgo de que haya mucho calor. Luego en el invierno, cuando seguramente no van a estar funcionando las centrales de ciclo combinado nuevas.

P.: ¿Qué consecuencias deja la manipulación de datos del INDEC?

A.M.: Es una distorsión estadística muy seria porque cada vez va a costar más reacomodar las números. Quizá no lo haga este gobierno, pero cuanto más tiempo pase, más difícil será el reencuadre. Cuando a mí me preguntan qué recomiendo en inversiones, digo que compraría inflación oficial y vendería inflación real. Esto es lo mismo que comprar el cupón PBI y vender bonos ajustado por CER. Subestimar la inflación implica sobreestimar la actividad económica. Yo estimo que habrá una importante desaceleración en la actividad, cosa que en algunos sectores ya se registra.

P.: ¿Estos problemas traban además la inversión?

A.M.: Lo que sucede con la inversión es alarmante, y sobre todo con la extranjera directa, que directamente ha colapsado. Hasta el último trimestre que se informó se ve que hay una caída fortísima interanual de cerca de 67%. Pero encima el año anterior había caído 57%. Venimos en picada.

P.: El resto de los países de la región siguen recibiendo inversión extranjera directa.

A.M.: Fuertemente. Por ejemplo, en un semestre Brasil tuvo 21 mil millones de inversión extrajera directa, mientras la Argentina tuvo mil millones. Nos superan Perú, Colombia, Chile, Uruguay en la recepción. Para cambiar esto hay que modificar la forma en que se manejan las cosas en este país, y no se ve que el gobierno tenga la intención.

P.: Tampoco la balanza comercial nos beneficia en la región.

A.M.: Lo que pasa es que es mentira que el tipo de cambio alto es exportador. En 2007 las importaciones en cantidades crecieron tres veces más que las exportaciones el año pasado. El superávit cayó 11%. Pero lo más importante es que en gran medida está dado por los precios internacionales. Si los sacáramos del medio, el superávit sería bastante finito.

P.: Si no es por los beneficios exportadores, ¿por qué se defiende el tipo de cambio alto?

A.M.: Porque sirve para «hacer caja». La caja, junto con el tipo de cambio alto, son los dos pilares del gobierno y el poder kirchnerista. Esto permite cobrar retenciones, un impuesto que en algunos países está prohibido por la Constitución. Ahora parece que acá los entregadores son los que defienden la moneda propia. Pero si dependiera del tipo de cambio, los países con moneda fuerte como Alemania o Suiza no podrían exportar.

  • Otro problema

    P.: En materia fiscal, entonces, ¿beneficia el tipo de cambio?

    A.M.: En ese aspecto hay otro problema. No sólo por la ultradependencia de los precios internacionales, es decir por santa soja, sino porque el crecimiento del gasto público es grave. En noviembre pasado hubo una baja en el gasto que se dio exclusivamente por postergar el pago de certificados a proveedores. Pero lo importante es la conformación del gasto. El problema es el crecimiento formidable del gasto corriente.

    P.: ¿Pero hay superávit?

    A.M.:
    Se disimuló el superávitcon la transferencia de fondos privados, por las cuentas individuales que estaban en las AFJP que pasaron a una caja pública. Sin contar ese dinero, la situación fiscal está muy complicada. De hecho, la Argentina registró el mayor déficit de su historia y cerró el año con una fuerte caída en el resultado financiero. El superávit primario de 2007, pese a los ingresos extraordinarios por la contrarreforma previsional, fue sólo 10,8% superior al de 2006, lo que significa una seria disminución en términos reales. Eso equivale a 3,2% del PBI. La contrarreforma reportó, por única vez, ingresos anuales que inflaron el superávit en 1% del PBI. Sin ella, el resultado primario habría caído 23%. El resultado financiero cayó 20,4% en el año. Sin la contrarreforma, se habrían desmoronado 87% y equivaldría a apenas 0,2% del PBI.

    P.: ¿Entonces hay déficit fiscal?

    A.M.: Claro, el superávit es ficticio porque además no computa la compra de dólares, indispensable para absorber el excedente cambiario y sostener el dólar. Es precisamente por eso (que no alcanza el superávit para comprar los dólares) que el BCRA emite para adquirirlos y genera inflación. Y aun así no hay que olvidar de descontar la inflación.

    P.: ¿A futuro el traspaso de los jubilados se convertirá en un problema?

    A.M.: Más adelante sí, pero también hay otro problema inmediato por las jubilaciones a las amas de casa sin aportes. También creció de manera escandalosa la transferencia a sociedades privadas y a sindicalistas, sin contar las partidas discrecionales.

    P.: ¿Desde dónde cree que se hace algo para solucionar los problemas económicos y financieros que menciona?

    A.M.:
    En el programa monetario de este año hay señales de que se está buscando controlar la expansión. Pero si Alberto Fernández y Guillermo Moreno dicen que las tasas de interés tienen que estar bajas, que el dólar debe seguir alto, ahí tenemos un conflicto. Es muy delicado. El Banco Central tiene la obligación por ley orgánica de defender el valor de la moneda. Pero se refiere a la moneda argentina, no al dólar, como parece haber interpretado el Central en estos años.

  • Inocencia

    P.: Sobre todo cuando el dólar pierde frente a otras monedas, y sin tener en cuenta la crisis en Estados Unidos.

    A.M.: Una crisis que es seria y no pasajera. En ese sentido, es inocente pensar que no habrá contagio. La economía es un sistema. En cuanto a la Argentina, es inevitable que la afecte.

    P.: Algunos analistas dicen que mientras China siga comprando soja el impacto no será tan fuerte.

    A.M.: La locomotora de la economía mundial es EE.UU., no la India y China. No sólo por su dimensión, ya que EE.UU. representa un tercio de la economía mundial mientras China y la India no llegan a un tercio del tamaño norteamericano, sino por el rol que cumplen en el comercio global. EE.UU. es un importador neto que pide actividad al resto del mundo. China y la India son exportadores netos, nos compran a nosotros porque les venden todo a otros. Entonces, en la medida que sufran las economías centrales, todo se ve afectado.

    Entrevista de Florencia Lendoiro
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