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Cátedra musical de El Cigala
Aunque muchos extrañaron el flamenco, el nuevo recital de Diego El Cigala tuvo alto nivel.
Hace casi 15 años, algo importantísimo pasó en la vida artística de Diego El Cigala. Cantaor flamenco hasta entonces, con una carrera internacional aún a medio hacer, se cruzó con el gran pianista cubano Bebo Valdés. De la unión entre el español y el latinoamericano surgió un álbum que se llamó "Lágrimas negras", que unió la copla y la canción latina con el tumbao caribeño y el cante andaluz y que rompió marcas de ventas. Por cuestiones de su salud y su avanzada edad -Bebo Valdés vivió hasta bien pasados los 90-, el pianista no pudo acompañarlo en la gira presentación que lo trajo al Luna Park argentino. Para la ocasión y para otros puntos del tour, lo reemplazó su hijo, el también enorme Chucho Valdés, y más adelante ese papel de pianista acompañante le tocó a Caramelo de Cuba.
Y ya nada sería igual, porque Ramón Jiménez Salazar, "Diego El Cigala", le había tomado el gustito a abordar otras músicas de nuestro continente, inclusive con la musicalización de directores y arregladores muy identificados con esos géneros. Hizo un disco de tango y otro con folklore de nuestro país. Y aunque en 2014 volvió sobre su pasado y grabó "Vuelve el flamenco", a la hora de regresar a la Argentina optó por un formato de voz y piano, sin guitarras ni palmas, y con un repertorio que claramente deja a su lenguaje musical materno en un lugar secundario.
Lo de Rosario, Córdoba y el teatro Coliseo porteño -cuatro funciones con salas siempre llenas- planteó un recorrido por la canción folklórica, el bolero, la balada romántica, el tango y hasta algunas composiciones, en castellano, del brasileño Roberto Carlos. Arrancó con "Te quiero te quiero" de Nino Bravo y pasó luego por la "Canción de las simples cosas" de Isella/Tejada Gómez, "Veinte años" de Omara Portuondo, "Un compromiso" de Antonio Machín, "Inolvidable" de Tito Rodríguez, "El día que me quieras" de Gardel/Lepera, "Te extraño" y "Adoro" de Manzanero, "Conversación en tiempo de bolero" de Cheo Feliciano, "Soledad" de Chavela Vargas", etc. Y apenas se permitió un "desvío" flamenco, para homenajear a Federico García Lorca y a Camarón de la Isla.
Maravillosamente respaldado en esta época por su coterráneo Jaime Calabuch, lo de El Cigala con estos temas es una apuesta que en términos generales funciona y que tiene buena respuesta en el público de por aquí; aunque no faltó el que pidiera algo más de flamenco. El español lleva todo para su estilo de cante y, por esa reiteración tímbrica y de estilo, a ratos puede entrar en cierta monotonía. De todos modos, fueron varios los momentos en que pudo elevar la temperatura y salir de la media, como ocurrió con sus versiones de "Cóncavo y convexo" y "Amigo" de Roberto Carlos, "Vete de mí de los argentinos hermanos Expósito y el tango "Garganta con arena" que Cacho Castaña dedicó al Polaco Goyeneche.


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