18 de octubre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

A lo largo de un mes, septiembre, el conjunto líder ponderado costaba casi un 17% menos que a fines de agosto. (Obviamos decir «valían», como suelen calificarse de modo equivocado las fluctuaciones bursátiles).

Y solamente en menos de una semana, con un lunes feriado, las mismas acciones costaban un 17 por ciento más. Para decir, como casi nunca, con la velocidad del rayo, que aquello que la Bolsa sacó de las carteras con una mano lo devolvió de inmediato con la otra (y donde un mes se «limpió» en una semana escasa).

¿Tiene esto algún sentido?... Solamente lo tiene en virtud de la zona de la tendencia que se vive, donde prevalece el juego sobre la inversión. Y donde, al certero decir de Paul Getty «en tiempos de cambios rápidos e imprevisibles, la experiencia puede ser el peor de tus enemigos.» Y ciertamente que semejantes bamboleos, de lado a lado, no tienen que ver con nada respetable. Porque no aparecieron remedios que se puedan dar por efectivos en los problemas de las economías. Porque la revulsión social que se viera en tantas ciudades importantes del mundo no augura nada bueno (y luce como peligrosa). En consecuencia, solamente se puede adjudicar a «fuerzas del mercado» profesional -porque la gente común vive totalmente alejada de una inversión llamada Bolsa- que establecen idas y vueltas para conseguir el negocio en incursiones rápidas y notorias.

«Con buena propulsión hasta los ladrillos pueden volar», le oímos decir a un especialista en naves voladoras de alto rango. Y, justamente, se adapta para los mercados. Porque en la secuencia de repuntes vistos de modo global, donde estuvimos a la cabeza esta vez, no solamente treparon los activos accionarios, sino que distintos «commodities» también cobraron altura, al unísono con lo bursátil.

Por aquí, con la nueva tendencia a que las tasas vayan ganando escalones, esto en función de detener las operaciones con dólares, se formó el perfil más indeseado para los activos de riesgo. La suba de la colocación, el «premio» al depósito de dinero (en grandes sumas se llegó hasta el 20% de retribución anual). He ahí un obstáculo a observar de cerca como el más serio competidor de toda mejora de lo accionario. Por ahora -se dice, escuchamos rumores-todavía están por debajo de la inflación esperada. Pero se está acortando la distancia y es un polo tentador para ir a la renta segura. Malo para la Bolsa. Atención.

Dejá tu comentario