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Cupones bursátiles
¿No hay especulación en los centros formadores del precio de la soja, del petróleo, de cualquier tipo de bien primario? ¿No existe un feroz juego «a futuro» y llevado adelante por quienes nada tienen que ver con la compra del bien? Hace poco nuevamente se mencionó aquello de colocar un límite a los precios de materias primas. La Argentina se opuso, de modo enérgico, estentóreo, cuidando «el mercado» que le genera tantas divisas. Demostrando que, en el mundo, lo solidario, lo social, la crítica a los «especuladores» funciona mientras no toquen los intereses básicos de cada país. Cuando se trata de Bolsa, todos se ponen de acuerdo. Hasta los ahora llamados «indignados», que sitiaron Wall Street, fueron por el supuesto causal de sus males. Cuando, en verdad, lo bursátil fue una víctima -como satélite- del desastre creado en lo bancario, y el manipuleo y desvíos sobre títulos de lo inmobiliario.
Tal es el «fantasma» que persigue al sistema bursátil de modo permanente, hagan lo que hagan en cualquier parte, termina lo bursátil siendo el blanco de quejas y acusaciones. Volviendo al inicio, la primera rueda agitó ciertas «cadenas» que flotan en los recintos, como para recordar que octubre todavía no fue. (Sin olvidar que cuando se sube sin nada, se puede caer con muy poco.).


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