20 de octubre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

De pronto, una caravana que -armoniosa- se mueve a lo largo de una rueda dejando en los umbrales de cada recinto, de cada Bolsa, porcentuales de un mismo signo.

De inmediato, la imagen de una manada en estampida (como si en vez de los vendedores, el predador fuera el propio Diablo). Y en otros días, como el martes, cada uno atiende su juego. En el caso mencionado, fue una partición de actitudes -y de signos- muy notoria en cuanto a formar dos grupos. Los americanos, liderados por el Dow Jones y alineados los demás del continente, en tanto el grupo de los europeos tomaba nuevamente por la pendiente de las pérdidas contagiosas. Tenían como motivo autóctono el hecho de que los que «califican» le pusieron la mira a los bancos de Francia (y claro, esto no es Grecia). Pero el verdadero líder de las bajas de Europa no era de la comunidad, solamente un peso pesado lejano -China- que así como decayó un 2,3% en tal rueda, arrastró a los europeos (que jugaban cierta carta, a que los chinos hicieron de propulsión -con su economía- para la región).

Revisando sus paredes interiores, no solamente averiguaron un peligro de derrumbe en la legendaria «muralla china» -literal-, sino que ciertos datos de lo económico evidenciaban alguna fisura y muchas dudas inmediatas. Ahora bien, tomemos la figura de importantes operadores -carteras gruesas, de verdad, como no las conocemos aquí- que extienden el paño del «gran tablero» bursátil global y al colocar, como en los mapas de guerra, los saldos de los ganadores del día, marcando también a los perdedores, tanto como para ver cuál será la siguiente jugada estratégica: ven tal panorama. Un Dow Jones con signos jubilosos de un buen rebote, tras la baja común del lunes. Sus compañeros de fórmula americana, en la misma tesitura. Mientras, los europeos cuerpo a tierra y masticando polvo dos días seguidos, con el rebaje adicional de China. Daría para iniciar un juego (pueden intervenir los operadores locales) y que cada uno designe qué paso sería el aconsejable. Si «quedarse quieto» (hasta que vuelva el espíritu de caravana) O si «arbitrar entre las regiones ganadoras y perdedoras». Tercera posición, la de «vender en los que subieron y tomar a los que bajaron». Con la versión a la inversa, de «seguir vendiendo a los pesos muertos y acompañar a los que treparon». Todo esto (una diversión y nada más) para llevar a un punto. Con estos mercados, hay que acertar por instinto. Sólo eso.

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