26 de mayo 2014 - 00:00

Drexler sedujo a dos Luna Park repletos

Jorge Drexler volvió a demostrar que su mezcla de estilos seduce a multitudes en nuestro país, sobre todo a las mujeres que acudieron masivamente al Luna Park para escuchar los temas de “Bailar en la cueva”.
Jorge Drexler volvió a demostrar que su mezcla de estilos seduce a multitudes en nuestro país, sobre todo a las mujeres que acudieron masivamente al Luna Park para escuchar los temas de “Bailar en la cueva”.
Presentación de "Bailar en la cueva". Jorge Drexler (voz, guitarra). Con S. Merlín (percusión, coros), C. Campón (programación, guitarra, coros), B. Barrueta (batería, coros), M. Leiton (bajo, coros), F. Scarafile (saxos), S. Cañada (trombón) y R. Albero (trompeta, flüegelhorn). Invitado: J. Campodónico (voz, guitarra). Soporte: Marwan. (Luna Park, 24 y 25 de mayo).

Muy lejos está este Jorge Drexler del presente de aquel médico cantor que Joaquín Sabina entusiasmó para mudarse a España y arrancar allí una carrera internacional. Tenía razón respecto de que ese joven sencillo, capaz de escribir muy buenas canciones, tenía un destino promisorio del otro lado del Atlántico. Pero lo que nadie podía prever eran los cambios estéticos y las reformulaciones de su lenguaje varias y no necesariamente siempre en la misma dirección- que haría Drexler después de una gran repercusión internacional y de varios discos muy bien vendidos.

Hay un "antiguo" Drexler más experimental, aquel que conocimos hace muchos años en Buenos Aires, al que le gustaba jugar con las máquinas y convertir a su guitarra en una orquesta electrónica y tecnológica. Hay otro que es un inspirado compositor de canciones y un respetable cantante, que juega literariamente entre la ciencia y el amor, entre la poesía y la prosa, entre la melodía abierta y el discurso hablado. En su trabajo conviven el pop, los aires rockeros, la cumbia, la zamba, el rap y, por supuesto, la murga y el candombe. Pero mientras tanto es, a la vez, el artista del "mainstream" mimado por una industria a la que respeta fielmente y a la que acompaña con rigurosidad profesional, y el cantautor casi provinciano de su Montevideo natal.

En esa mezcla, es que este uruguayo algo españolizado seduce a multitudes de Argentina (viene de una importante gira por el país) y de América Latina; sobre todo a las mujeres que acudieron masivamente al Luna Park.

Este recorrido argentino que cerró con dos shows, tuvo como principal objetivo presentar las canciones de su más reciente álbum "Bailar en la cueva", un disco que casi como ningún otro da cuenta de esa multiplicidad de personajes que hay en su trabajo. De allí tomó entonces prácticamente todo el material, que tiene puntos salientes en canciones como "La plegaria del paparazzo" o "Data data". Pero, por supuesto, hubo de todo y de diferentes épocas. Desde temas muy antiguos y poco recordados como "La luna de espejos" hasta los muy exitosos "Guitarra y vos", "La trama y el desenlace", "Todo se transforma "o "Me haces bien". No faltó a pedido del público, la zamba "Alto el fuego" solo con su guitarra y en estilo fogonero. Y se sumó su amigo, ex productor y coterráneo Juan Campodónico como cantante y guitarrista invitado en un par de piezas.

Siempre preocupado por lo que suena detrás de su voz, llegó esta vez acompañado por una banda atípica, con mucha percusión y con una pequeña fila de caños, que es el mejor sostén para su propuesta.

Dejá tu comentario