17 de octubre 2011 - 00:23

"Hay que rescatar bonos que ajustan por CER y normalizar el INDEC"

• Entrevista al economista Carlos Rodríguez (UCEMA)

«Luego de reconocer la inflación, habrá que contener paritarias. Y después, atender el dólar», recomendó Carlos Rodríguez.
«Luego de reconocer la inflación, habrá que contener paritarias. Y después, atender el dólar», recomendó Carlos Rodríguez.
«Lo mejor para terminar con esta triste historia (de manipulación en los índices del INDEC) es rescatar todos los bonos ajustados por CER, para que la inflación no aumente los servicios de cerca de un tercio de la deuda». La propuesta es del rector de la Universidad del CEMA, Carlos Rodríguez, quien advirtió que la suba de precios se da por paritarias que reclaman aumentos de salario de 10 puntos por encima de la inflación real. Y reconoció la necesidad del Gobierno de tomar algunas medidas que generaron polémica. «Al final lo que hizo Guillermo Moreno, de pegarles cuatro gritos a los empresarios, funcionó. Es como en el Ejército, en el medio del campo de batalla no podés dejar que el pelotón se maneje por las reglas del mercado. En la guerra hay que gritar. Ahora, acá se acabó la batalla, ya ganaron. Este Gobierno logró una importante distribución del ingreso, aunque no es sustentable», dijo.

Periodista: ¿Cree que el problema inflacionario sigue siendo el prioritario?

Carlos Rodríguez:
La causa de que la inflación continúe subiendo está básicamente derivada de las paritarias, y es consecuencia del esquema político del kirchnerismo de construcción de poder. Sin un liderazgo razonablemente sensato, siempre las paritarias dan lugar a este problema. Una cosa es que se den cada cuatro años y por mejorar condiciones laborales, y otra es tener dos paritarias por año para subir los sueldos. Las empresas enfrentan subas de salarios por encima del 30%. Eso genera inflación y el Banco Central después la convalida. Pero como no quieren acompañarlo con el dólar, termina generando una situación peligrosa, porque los sueldos suben al 34%, los precios al 22% y el dólar al 6%. En el mercado se nota. Es un problema del modelo, pero por suerte no es un problema de déficit fiscal.

P.: ¿Podría llegar a serlo dado que el superávit se está debilitando?

C.R.:
Sí, pero también es cierto que las tasas internacionales están muy bajas y tenemos pocos servicios de deuda. También el Gobierno se ocupa de contener los salarios del sector público, entonces no explota todo. Pero la dinámica de paritarias, precios, dólar, genera atraso cambiario. No es explosivo como son los déficits fiscales, que no tienen solución sino con un ajuste. Acá la estructura es más complicada, pero por suerte hay plata. Los términos de intercambio están bien, el mercado internacional ayuda porque las tasas están en un 0,5% o en un 1%, que no cubren ni los costos fijos de llevar la plata afuera. A la vez, el dólar estuvo cayendo en el mundo. A la larga, la gente se asusta y se pasa al dólar. El Banco Central se va a ver obligado a tocar el tipo de cambio aunque tenga un costo político por su efecto en la inflación.

P.: También están las maniobras de la Secretaría de Comercio Interior.

C.R.:
Sí, que dice que la inflación no existe. Pero en algún sentido hay medidas que se tomaron que son razonables, porque no se metieron a fabricar portaaviones. La plata no está mal gastada. Si se observan las encuestas, se ve que a la gente le preocupa mucho más la seguridad que la inflación. Entonces estamos hablando de algo que a nadie le importa, aun cuando el Gobierno les mienta sobre los números. Al final lo que hizo Moreno, de pegarles cuatro gritos a los empresarios, funcionó. Es como en el Ejército, en el medio del campo de batalla no podes dejar que el pelotón se maneje por las reglas del mercado. En la guerra hay que gritar. Pero acá se acabó la batalla, ya ganaron. Este Gobierno logró una importante distribución del ingreso, aunque no es sustentable.

P.: ¿Coincide en que la Argentina está blindada ante la crisis internacional?

C.R.:
El tema es que no necesitamos financiamiento externo. Igualmente no nos lo darían. Si fuera a tasas altas, mejor que no nos lo den porque así fue como caímos en la crisis anterior. Acá el conflicto está en que tenemos que pagar una deuda que está estructurada en CER. Por otro lado, como las tasas de EE.UU. están al 0,5% o al 1%, ¿qué pasaría si el Gobierno argentino reconociera que el CER es de un 25% y está devaluando al 6%? Le estaríamos pagando un 19%, más la sobretasa que tenemos. Sería una bestialidad, que ya se hizo. Estuvo tan mal estructurada la deuda que yo no lo justifico, pero lo entiendo a Moreno con lo que está haciendo. Lo malo es que ya no vamos a encontrar más a alguien que quiera comprar un bono argentino vinculado a un índice que difunda el Gobierno.

P.: ¿Cómo se soluciona entonces el problema que trae reconocer el CER?

C.R.:
Lo mejor para terminar con esta triste historia es rescatar todos los bonos ajustados por CER, para que la inflación no aumente los servicios de cerca de un tercio de la deuda. Se le pone un precio y se compran, tampoco están tan altos los bonos CER. Se paga un poco por arriba del valor del mercado y listo. Igual, es una maniobra complicada porque si se anticipa que se va a reconocer la inflación, subirían mucho de precio y saldrían todos a comprar. Pero igual quedaría el problema de los sindicatos y sus paritarias, que intentan obtener 10 puntos más de lo que es la inflación por año.

P.: ¿Podría haber una caída en la soja que perjudique las cuentas fiscales?

C.R.: La soja es comida y combustible. Para que caiga la demanda de soja tiene que caer la de alimentos y energía. Además estamos bastante diversificados. Si hubiéramos seguido consejos de los industrialistas de los últimos 30 años, ahora seguiríamos fabricando tocadiscos. La concentración en la soja se da en todo el mundo, porque es un producto que sirve para infinidad de subproductos de muchos rubros. Para que se cayera fuertemente la demanda de alimentos por la caída de China, habría un colapso planetario que nos haría preocupar por otros temas antes. Dejaremos de importar LCD y autos por un tiempo, que igualmente sobran. Más allá de los desplantes y algunas restricciones de las que se habla muy seguido, estamos importando mucho más que en otras épocas.

P.: ¿Es ya momento de pensar en cambios en el dólar?

C.R.:
Después de rescatar los CER y aceptar la inflación, hay que contener las paritarias. Y después atender al dólar. Es complicado hoy saber a cuánto tendría que estar el valor por toda la distorsión de precios que hay. Sabemos que en los últimos 3 años cayó un 30% el tipo de cambio real sin corregir por los términos de intercambio. Quizás tenga que subir el dólar pero tampoco creo que mucho. En este momento hay una tasa de interés negativa real grosera. Y la gente lo soporta porque puede irse a ladrillos, a activos reales. Pero en un momento se agota y hay cuellos de botella que suben la inflación. Incluso habría que estudiar la posibilidad de un tipo de cambio fijo.

P.: ¿Cómo sería volver a un tipo de cambio fijo?

C.R.:
Se puede pensar en una canasta de monedas, aunque la situación respecto de las monedas internacionales es tan extraña. En rigor, no digo un tipo de cambio fijo como una alternativa única porque hay mucha volatilidad en los mercados del mundo. Lo que digo es un tipo de cambio fijo para controlar a los sindicatos sin la necesidad de prohibir las paritarias por ley.

P.: ¿Se están tomando las decisiones correctas en Europa para solucionar la crisis?

C.R.:
Lo racional sería tomar una decisión frente al euro. Salvarlo y que los países que ya no tienen solución aparentemente, quiebren. Se está comprometiendo al euro porque el público percibe que el Banco Central Europeo emitirá para salvar a Grecia y Portugal. En verdad esos países no son lo que importa, sino que medio planeta bancario está metido en papeles de deuda de Grecia y Portugal. La bancarrota existe.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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